El cambio será para la estadidad José M. Saldaña, Expresidente de la UPR

El cambio será para la estadidad

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    (Carlos Rivera Giusti/EL VOCERO)

    “Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo… del miedo al cambio.” Octavio Paz ganador de premio Nobel en 1990.

    El principal responsable del agujero negro fiscal y económico en que nos encontramos es el Partido Popular Democrático, el ELA que crearon y su liderato por las pasadas 5 o 6 décadas. Ellos sabían que la criatura creada en 1952 sería un estatus colonial transitorio y lo exprimieron hasta sacarle todo el beneficio que podía dar. Pretendieron vendernos entonces el engaño de que mejorándolo (ELA mejorado) se podría mantener permanentemente. Penosamente todavía esto sigue en la mente del amigo Rafael Hernández Colón cuando la semana pasada señaló que “se habrá de exigir con firmeza y solidez los poderes necesarios para el perfeccionamiento del ELA dentro de un pacto mutuamente obligatorio con los Estados Unidos.” Insiste en esto a pesar de que los informes de la Casa Blanca de Bush y Obama señalan que un ELA mejorado es inconstitucional. El Informe de la Casa Blanca de Bush de diciembre de 2007 en la página 6 señala: “La Constitución de los Estados Unidos no permite la propuesta de un nuevo ELA porque esta solamente permite bajo la soberanía de los Estados Unidos un estado o un territorio gobernado bajo la autoridad del Congreso… En tanto Puerto Rico permanezca como un territorio de los EE.UU., el Congreso no puede impedir la autoridad constitucional de un Congreso posterior de alterar los poderes políticos del gobierno por entrar en un compromiso con Puerto Rico o sus residentes.”

    El informe de 2011 de la Casa Blanca de Obama en la página 28 concluye lo mismo sobre un ELA mejorado con más poderes autonómicos en un pacto inalterable excepto por mutuo consentimiento ya que “esto sigue siendo problemático en términos constitucionales puesto que un Congreso futuro podría optar por modificar la relación unilateralmente. (El Congreso también podría optar por aprobar legislación que va en contra de un tratado con un país o aprobar medidas a las que se opone uno o más estados).”

    Señaló RHC que “hasta que Puerto Rico no supere esta crisis no tiene el espacio para llevar a cabo un acto eficaz de autodeterminación para exigir al Congreso una decisión sobre nuestro destino final”. Contrasta esto con lo que señala el Informe de Casa Blanca de Obama en la página 36 : “la cuestión del estatus y la economía están estrechamente vinculadas y que la incertidumbre sobre el estatus está frenando a Puerto Rico en materia económica. En resumen, el bienestar económico a largo plazo de Puerto Rico mejoraría considerablemente con una pronta decisión sobre el asunto del estatus.”

    Esto que venía señalándose paulatinamente, se hizo contundente cuando en el pasado cuatrienio todos los poderes de la metrópolis dejaron saber categóricamente que somos un territorio no incorporado (una colonia) bajo los poderes plenarios del Congreso, que ese cuerpo puede hacer lo que quiera hasta modificar nuestra estructura de gobierno y aprobar o dejar sin efecto nuestra constitución y las leyes aprobadas por nuestra legislatura.

    El liderato popular sintió en ese momento el golpe mortal infligido a su criatura, y sin opción ideológica, se dieron a la tarea de oponerse por todos los medios a que nos moviéramos hacia la estadidad. Esto se convirtió en el objetivo ideológico del PPD. Las plumitas liberales, independentistas -ya dueñas del partido- lograron que en la asamblea de programa de agosto de 2016 se aprobara: “una nueva relación política de Asociación por convenio entre los Estados Unidos de América y el pueblo de Puerto Rico”. “Esa nueva relación política estará cimentada en cinco puntos: claramente no colonial y no territorial, fundamentada en la soberanía del pueblo de Puerto Rico… que afirme y ensanche el ámbito de gobierno propio de los puertorriqueños “… etcétera. Eso es la libre asociación, que es la independencia.

    Los que le inyectaron al pueblo el veneno del miedo al cambio y se opusieron a la consulta de 2017 boicoteándola con la abstención, “celebraron” menguadamente el pasado miércoles otro aniversario del ELA colonial en Caguas. En esta actividad la populista, independentista alcaldesa Yulín reafirmó -sin miedo- que contempla la candidatura a la gobernación para acabar con esta relación colonial. Mucho cuidado pueblo… décadas del fracaso colonial han creado las condiciones de crisis económica, fiscal y social de tal magnitud que pudiera posibilitar un desesperado y funesto intento de cambio hacia la independencia disfrazada como soberanía o libre asociación.

    Desde hace tiempo, este pueblo lo que ha hecho es cambiar al incumbente sin importarle por quien. Así -cambiando chinas por botellas- removió a Luis Fortuño para poner a Alejandro García Padilla. Aprendamos de los errores. Cambiemos, pero para la seguridad de la estadidad.

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