Cómo hablar con voz de radio – Por Avery Martin – y 10 TRUCOS PARA HABLAR EN RADIO Por Esther Azón

Cómo hablar con voz de radio

 Actualizado 17 abril, 2017

Aprender a hablar con voz de radio significa hablar de una forma sana y asegurar que tus cuerdas vocales vibren de forma correcta. Mientras puedas mejorar el tono de tu voz, es muy difícil cambiarlo. Los ejercicios vocales diarios parar mejorar tu capacidad de hablar con de un tono claro y completo de tu voz ayudarán a asegurar que tus oyentes puedan entender y recibir tu mensaje. Para la personalidad de la radio, la voz es el activo más importante. Cuidarla te dará el potencial para una larga carrera.

Instrucciones

Los locutores de radio deben usar sus voces de forma efectiva para comunicarse.
Thinkstock/Comstock/Getty Images
  1. Respira usando tu diafragma. No te desplomes hacia el micrófono de la radio. Siéntate recto y respira usando los músculos del estómago. Este proceso es similar al bostezo y te permitirá tomar el aire suficiente para comunicarte de forma efectiva.

  2. Bebe mucha agua y té con miel. La miel ayudará a proteger tu garganta y lubricará tus pliegues vocales. Hidratarte de forma adecuada es esencial para lograr el más grande potencial con tu voz.

  3. Expande el rango completo de tu tono de voz usando tonos de baja frecuencia y cantando el sonido “mmm”. Comienza con un tono cómodo y después bájalo de forma gradual hasta que no puedas cantarlo de alguna forma cómoda. Después espera un minuto y vuelve a intentarlo. Hazlo a diario; este ejercicio bajará tu rango vocal.

  4. Habla a un tempo que los oyentes puedan entender. En general, intenta hablar en promedio no más de una palabra por segundo. Hacerlo demasiado rápido dificultará que la gente entienda lo que estás diciendo. Si estás tratando sobre conceptos complejos, dale al oyente un momento para que pueda entender el material que le diste o dale ejemplos para evitar el silencio en el aire.

  5. Exagera los movimientos de tu boca y de tus labios y asegúrate de articular de forma clara tus puntos. Practicar con trabalenguas ayuda mucho a mejorar tu articulación.

  6. Escucha las grabaciones de tu voz. Sólo puedes cambiar tu voz si sabes qué sonido muestra. Al escuchar, puedes decidir si necesitas disminuir, aumentar, hablar de forma más clara, tomar más aire o cambiar el tono de tu voz.

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    Se recomienda un ejercisio que usan los cantantes: leer en voz alta por cinco minutos al día con un lápiz  entre los dientes. Engruesa, afina y aclara la voz.

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    El Locutor y el Oyente
    El locutor debe identificarse con el oyente y no el oyente con el locutor. Aunque parezca quizá un poco contradictoria a primera vista, existe la necesidad de que el locutor sea intensamente agradable en el aire. Pues son millares de oyentes a presenciar su forma de comunicar. El ser humano, por su propia necesidad de agruparse, busca identificarse con todas las cosas que lo rodean y al mismo tiempo se siente identificado por ellas.
    Saber como cautivar a los oyentes
    · Tomar conocimiento de todo lo que esté ocurriendo en la emisora, en cuanto a promociones a ser realizadas en el aire, así como toda alteración dentro de la programación.
    · Cerciorarse de que todo el equipo esté funcionando normalmente.
    · Comprobar la programación musical, el guión comercial.
    · Estar atento a las señales del operador, cuando haya, es de él que sale el comando técnico
    · Interpretar correctamente el texto, para no correr el riesgo de ser alegre en noticias tristes, o viceversa.
    · El tono necesita ser convincente, de quien cree en lo que está hablando
    · Pronunciar bien las palabras.
    · Articular bien el final de las frases y realzar las frases finales del texto.
    · No dejar cualquier ruido estorbar la audición del oyente. Evitar toser, carraspear, estornudar o batir con el lápiz o bolígrafo en la mesa. Si acaso pasa, actúe con naturalidad.El Locutor durante la locución

    Con la programación en el aire, no olvidar las reglas fundamentales de sincronía y creatividad. Procurar evitar la falta de concentración en el trabajo haciendo otras cosas al mismo tiempo, esto provoca errores.
    La concentración es fundamental para la ejecución perfecta de la operación de mesa, cuando se trata de un locutor-operador (radio FM) y también es indispensable para la sincronía entre el locutor y el operador de áudio (radio AM). La postura es muy importante, revela respeto a la programación y al oyente.

    El Locutor y la Voz

    La voz es el instrumento de trabajo de los locutores y a través de ella muchos consiguen crear una magia ambiental. Si tenemos una bella voz por naturaleza partimos con una ventaja (no es posible obtenerla mediante cirugía plástica!) pero una voz bonita no es tan sólo aquélla grave y aterciopelada; necesitamos también de una buena dicción, articulación e interpretación de todo cuanto hablemos al micrófono.

    Existen algunos cuidados para mantener una buena calidad vocal:

    – Evitar tomar líquidos helados.
    – Gárgaras con agua templada, acompañados de medio vaso de zumo de limón por la mañana.

    Actúan como preventivos de las infecciones de la garganta, perjudiciales al locutor.

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    10 TRUCOS PARA HABLAR EN RADIO

    Por Esther Azón27 de mayo, 2015KeiBeeRadio

    Si bien es cierto que la mayoría de las personas teme más a una entrevista en televisión que a una en radio, también lo es que no es fácil enfrentarse al micro por primera vez. Por eso, hoy queremos dejarte algunos consejos que, esperamos, puedan serte útiles en tu aproximación a este maravilloso y entrañable medio de comunicación.

    Como productora con más de 10 años de experiencia en medios (TV y radio), conozco la importancia de la motivación, y sé que “hace más el que quiere que el que puede”. Por eso, lo primero que tienes que saber es que la mente es tan importante, o más, que la voz. Debes eliminar todos tus miedos y prejuicios y acercarte a esta nueva experiencia con confianza y ganas de aprender y pasarlo bien. Seguramente, a tu lado, estarán el conductor del programa (que muchas veces suele ser además el productor), y el técnico. Apóyate en ellos y haz caso de sus consejos.

    Comparto contigo diez prácticos y útiles trucos para hablar en radio:

    1. Deja tus miedos fuera de la “pecera” y prepárate para disfrutar.

    Casi siempre es más lo que pensamos que va a pasar que lo que pasa en realidad. El miedo a lo desconocido es absolutamente natural. Puedes temer hacer el ridículo, no saber qué decir, quedarte en blanco… Pero recuerda que ninguno de esos pensamientos es real. Es tu miedo el que habla, y puedes elegir no hacerle caso. Como dicen por ahí “nadie nace sabiendo”, y aunque es cierto que hay personas que tienen un “don” para los medios, (como las hay para la música o para la cocina, etc.), también lo es que todo lo que se practica acaba por aprenderse, y que es más lo que se logra a través del empeño y el esfuerzo que lo que pueden ofrecer los dones, si no se trabajan adecuadamente.

    2. Estudia bien el tema y el guión (si tienes uno). Infórmate al máximo. Prepara el programa con antelación. Practica.

    Leer mucho es parte imprescindible del día a día de un buen comunicador. Debes estar informado de todo lo que está pasando y, de lo que ha pasado. Cuanta más cultura, más “artillería” y de mayor calidad.

    Si tienes un guión, o el productor del programa te ha procurado uno, no acudas a la cita sin preparártelo. La improvisación solamente funciona cuando antes has preparado en profundidad el tema.

    Practica en casa. Siéntate frente al espejo e imagina que estás en el programa. La proyección mental puede ayudarte más de lo que piensas. El haber “vivido” ya la experiencia, calmará tus nervios y te dará mayor fluidez.

    3. Recuerda que los radioyentes pueden “verte” a través de tu voz. No tengas miedo de hacer “teatro”.

    Es importantísimo que tengas esto presente. Tu voz eres tú. En radio las personas te “sienten” a través de su forma de hablar. Expresa sin miedo tu simpatía, lleva tu ritmo, tu cadencia, tu expresión… No temas “actuar. Vive cada emoción. Siente cada palabra. Solamente podrás transmitirlo si tú lo sientes. “Lo que no proviene de un corazón no llegará a otro corazón” (Phil Bosmans).

    Más del 90% de la comunicación es no verbal. Nos comunicamos con el cuerpo, con los gestos y las expresiones mucho más que con las palabras. Cuando no hay cuerpo, la voz debe convertirse en ese “cuerpo”, capaz de transmitir sensaciones que no están en las palabras, sino en cómo las dices.

    Cuando hablas por teléfono, la persona que está al otro lado puede percibir, por tu voz, si estás contento o triste, enfadado o cansado… En radio es vital que dejes todo al otro lado de la “pecera” y que te desvistas de tu vida y te vistas de lo que está pasando en el programa. Tu mundo se reduce ahora a esas cuatro paredes, y lo único que existe es el tema que vas a comentar y tus pensamientos y sentimientos al respecto, así como los de los oyentes.

    Tu voz debe ser capaz de transmitir todo lo que no pueden decir tus palabras.

    4. No temas ser “tu mismo”. Las personas quieren tratar con personas.

    ¿Quieres conocer el secreto de los mejores locutores/conductores de radio? ¡Ser ellos mismos! Y no tener miedo de “desnudarse” delante de su audiencia.

    No nos gusta hablar con máquinas. La comunicación de persona a persona incluye ese algo cálido y personal que damos al otro. Nuestras confidencias, nuestro cariño, nuestra risa sincera, nuestras opiniones… No hay nada más grande que puedas darle a tu audiencia que a ti mismo. Cuanto más auténtico seas, serás también más cercano y más real.

    Como nota colateral, no olvides que no solamente debes aprender a hablar. También debes aprender a escuchar, al conductor del programa, el resto de invitados y los oyentes que llamen al programa.

    5. Cuidado con los ruidos. Mantén el mismo volumen de voz (pero no seas monótono ni plano).

    Es un detalle muy básico, pero debes tenerlo en cuenta para no arruinar el programa. Los folios hacen ruido. No los muevas. Nada de golpear la mesa con las manos o los pies. Cualquier pequeño ruidito se amplifica y resulta molesto.

    Por otro lado, recuerda mantener el mismo volumen de voz para que el técnico no se vuelva loco. Nada de gritar y luego hablar super bajito. ¡Ojo! Eso no significa que seas monótono. No olvides lo comentado anteriormente. Debes expresarte lo mejor posible, y para ello tienes recursos como la cadencia, el ritmo, el uso de los silencios, la emoción, etc.

    6. Parafrasea (si tienes que leer, mejor explícalo con tus propias palabras).

    La lectura hace que pierdas naturalidad. Por muy bien que leas, siempre es mejor parafrasear y explicarlo con tus propias palabras. Para leer en radio es necesario tener un dominio muy grande de la lectura y de la dramatización, para que no se note que lees. Esto también es practicable y se aprende con los años.

    7. Usa los silencios a tu favor.

    Es normal que, al principio, el silencio te aterre… Lo interpretas como vacío, como no saber qué decir, como algo malo. Sin embargo es todo lo contrario. Debes aprender a manejarlo. El silencio es tu amigo y bien utilizado y bien colocado ofrece misterio, sosiego, cambio… Hay muchas maneras positivas de utilizarlo. No temas al silencio. Domínalo y utilízalo para enriquecer la locución.

    Cuida tu postura y aprende a respirar con el diafragma. La respiración es tan importante como la voz.

    Una buena idea para aprender a respirar y a colocar la voz es aprender a cantar. Es un buen momento para ingresar en un coro o tomar clases de canto.

    8. Cuidado con la improvisación y las muletillas.

    La improvisación solamente está permitida cuando tienes el tema muy estudiado. Lo contrario es una enorme falta de profesionalidadque, en alguna ocasión podría salirte bien, pero no es en absoluto recomendable. Tu audiencia merece el máximo que puedas ofrecer.

    Las muletillas son algo inconsciente que hacemos, especialmente cuando estamos nerviosos. Relájate. Es muy posible que tu no las percibas, pero el conductor del programa y el técnico de sonido si lo harán, y te corregirán. Debes tomar nota de cuáles son tus muletillas y trabajar para eliminarlas.

    9. El micro siempre debe estar a la misma distancia de la boca, y en el mismo ángulo.

    Durante tus primeros contactos con el miro es normal que muevas la cabeza, o que te muevas en la silla. Pero ¡cuidado! Es importante que tu boca permanezca, durante todo el programa, orientada al micro. Debe estar a la misma distancia del mismo y en el mismo ángulo, para que tu voz no se “pierda”.

    La mejor posición es sentarte en frente del conductor del programa, no al lado. Precisamente para que tu voz vaya bien dirigida. Si tienes a otro invitado al lado y necesitas mirarle, no olvides que tu boca debe estar orientada al micro, aunque esto signifique no poder ladear la cabeza totalmente para mirar a tu acompañante.

    10. Cuida tu voz y aprende algunos ejercicios. Aprende a colocar y proyectar tu voz.

    Si tu presencia en el estudio de radio va a ser algo habitual, debes aprender a cuidar tu voz. No gritar; no forzarla; resguardarte del frío y los cambios de temperatura; beber bastante agua y nunca fría; etc.

    Si un futbolista necesita entrenar sus músculos para poder jugar un buen partido, tu necesitarás entrenar tus cuerdas vocales, y aprender a respirar, vocalizar, articular, pronunciar, a proyectar la voz y a modularla, para realizar buenos programas radiales. Hay muchos ejercicios que puedes encontrar por Internet, aunque si realmente vas a tomarte la locución en serio, un logopeda profesional puede ayudarte muchísimo.

    Aprender a utilizar tu voz es absolutamente indispensable, para que no te dañes a la par que puedas ofrecer una locución de calidad.

    No podemos olvidar que hablar en radio un arte, es parte del arte de la comunicación, y a comunicar también se aprende

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    Copiado del Internet con fines educativos sin fines de lucro.

Tácticas Militares(Estrategia) – La Política es una Guerra de Ideas, Propuestas y Candidatos

Tácticas Militares(Estrategia)

Tácticas Militares

Tacticas Militares(Estrategia)

Asalto frontal

La táctica militar del asalto frontal es un movimiento directo y hostil de fuerzas contra el enemigo, con un gran número de elementos, en un intento por abatirlo. Es a menudo referido como un golpe suicida, debido a que comúnmente es el último recurso de un comandante que no tiene más estrategias.

Antecedentes 

Antes del siglo XIX, un asalto frontal en contra de una delgada línea defensiva podía ser efectivo cuando era apoyado por cuerpos de caballería. Sin embargo, con el incremento de la precisión y alcance de las armas de fuego, este procedimiento ha probado su aspecto suicida. Cargas de caballería contra formaciones bien organizadas de infantería, han sido igualmente suprimidas, como se ejemplifico en la Batalla de Golden Spurs en Flanders, 1302.

Como ejemplo, este tipo de combate fue muy utilizado en la Guerra Civil Estadounidense. El tipo de militares utilizados al igual que el terreno, permitió ataques de manera frontal, y la mayoría de las batallas de la guerra civil fueron peleadas de este modo.


Emboscada

Una emboscada es una táctica militar consistente en un ataque violento y sorpresivo sobre un elemento enemigo que se encuentra en movimiento u ocupando una posición de manera temporal.

También puede referirse al sistema de caza homólogo, usado en el reino animal por algunos depredadores.
Una táctica milenaria

La emboscada es una técnica muy antigua. Así los romanos tuvieron que aprender nuevas formas de lucha y de uniformidad para enfrentarse a los ataques de indígenas como Viriato. Tiempo después, el uso tan frecuente de está táctica privó a España de la mayoría de sus bosques pues, durante la Invasión Musulmana, se quemaban para obligar al enemigo a salir a campo abierto.[cita requerida]

Posteriormente, la invención de los explosivos dio un nuevo cariz a esta técnica al conferir a pequeñas y no muy numerosas unidades el poder de destruir columnas enteras, incluso blindadas, en pequeñas, pero feroces escaramuzas. Así los afganos pudieron terminar con un ejército británico entero, hasta entonces invicto, cuando pasaba por un desfiladero camino de Halalabad durante el siglo XIX.

Asedio

militar

Un asedio es un bloqueo militar prolongado en una fortaleza, que suele ir acompañado del asalto a ésta, con el objetivo de su conquista mediante la fuerza o el desgaste. Tiene lugar cuando un atacante se encuentra con una ciudad o fortaleza que rechaza la rendición y no puede ser tomada fácilmente mediante un asalto frontal. Normalmente conlleva el rodeo del objetivo y el bloqueo de las líneas de abastecimiento, normalmente ayudado con maquinaria de asedio, bombardeo de artillería y la construcción de túneles subterráneos para reducir las fortificaciones.

Los asedios probablemente surgen en la historia junto con el desarrollo de las ciudades a grandes centros de población. Las ciudades antiguas de Oriente Medio, por ejemplo, ya muestran restos arqueológicos de murallas fortificadas. Durante el Renacimiento y la Edad Moderna, los asedios dominaron la forma de guerra en Europa hasta tal punto que Leonardo da Vinci, por ejemplo, ganó gran parte de su renombre mediante el diseño de fortificaciones en su estudio. Las campañas medievales generalmente se diseñaban mediante una sucesión de asedios.

Sin embargo, en la era Napoleónica, el uso cada vez mayor de cañones muy poderosos fue reduciendo el valor de las fortificaciones, de forma que ya en los tiempos modernos, las trincheras sustituyeron a las murallas, y los búnkeres sustituyeron a los castillos. Ya en el siglo XX la importancia del asedio clásico fue declinando debido a la llegada de la guerra móvil. Una fortificación concreta dejó de ser tan decisiva como lo era antes y, por ello, aunque todavía se producen asedios concretos, ya no son tan importantes ni tan comunes como lo fueron antes, dados los cambios en los medios de guerra, y sobre todo por la facilidad con que hoy en día se pueden dirigir grandes volúmenes de poder destructivo contra un solo objetivo estático.

Un asedio militar puede tener cuatro posibles desenlaces:

* Los defensores pueden romperlo sin ayuda de fuera, en cuyo caso se dice que han mantenido la posición.
* Si los defensores logran vencer gracias a ayuda del exterior, se dice que se ha levantado el asedio.
* Si el asedio finaliza con los atacantes tomando el control de la ciudad o fortaleza asediada pero los defensores logran escapar, se dice que la ciudad ha sido evacuada.
* Si los atacantes salen victoriosos y logran destruir o capturar a los defensores, se dice que la ciudad o fortaleza asediada ha caído.

Carga Highland

tacticas

Se ha conocido como Carga Highland (en inglés:Highland charge) a una táctica de combate que fue empleado en Escocia en los siglos XVII y XVIII.

Se trataba de un grupo reducido de highlanders armados con su escudo de pincho, un puñal en la mano izquierda, donde llevaban el escudo y lo que no arrasaba el escudo, lo remataba el puñal y en la derecha la espada corta. Se colocaban en un alto y se lanzaban corriendo y gritando contra sus enemigos. El tamaño de los highlander, sus gritos, su aspecto fiero y sus armas formaban un conjunto aterrador.

Swarming

estrategias

El Swarming, cuya traducción literal en castellano sería “Enjambre”, es una estrategia militar en la cual una fuerza militar ataca a un enemigo desde múltiples direcciones diferentes para después reagruparse. Aspectos importantes del swarming son la movilidad, comunicación, autonomía de la unidad y coordinación/sincronización de sus actividades. Esta última es de vital importancia para evitar el fuego amigo y conseguir una abrumadora aplicación de la fuerza.

El desarrollo de la tecnología y varios ejemplos históricos de usos de esta táctica en el campo militar y no-militar sugieren que el swarming es más efectivo que cualquier otra estrategia militar y que debería ser adoptada por parte del mundo militar, ya que un estilo de lucha superior permite a un ejército vencer cuando su número y equipamiento es inferior al del rival. Estrategias militares tradicionales han sido la melee, la masa o la maniobrabilidad. Sin embargo la “RAND corporation” – un importante “think tank” estadounidense – ha propuesto una nueva doctrina denominada swarming, que ocurre cuando las maniobras consisten en una convergencia de ataques de muchas unidades autónomas o semi-autónomas sobre un objetivo. Es una táctica empleada a lo largo de la historia por la armada napoleónica, unidades de guerrilla y en la propia naturaleza, por abejas y hormigas.

Disparo Parto

Tacticas Militares(Estrategia)
Miniatura de una crónica medieval en la que se representa a un arquero a caballo turco otomano poniendo en práctica el disparo parto.

El disparo parto, o el disparo de Partia, es una táctica militar originada por las tribus nómadas del norte de Irán. Los escitas, persas aqueménidas y los partos están entre los primeros en emplear esta táctica. Esta consistía en un retirada fingida de los arqueros a caballo disparando tras sus hombros. En un preciso momento y mientras los caballos galopan, el jinete da vuelta para lanzar flechas hacia el ejército enemigo. La respuesta resultaba en un enemigo compactado para protegerse de las flechas, quedando de esta manera vulnerable a las cargas de la caballería pesada, o bien aprovechaban la retirada para correr tras los arqueros, viéndose frente a una lluvia de flechas. Esta maniobra requiere gran destreza ecuestre, ya que para disparar, el arquero debía emplear el arco utilizando ambas manos, y en sus comienzos, sólo se podía controlar el caballo con las piernas, pues dispositivos como el estribo o la silla de montar estaban por ser inventados. Con esto el disparo parto se hizo más sencillo, siendo, sin embargo, una táctica capaz de ser realizada sólo por los mejores jinetes.

Los pueblos nómadas de Eurasia serían bien conocidos por emplear esta táctica extensivamente dentro de su manera de combatir. Entre estos están los turcos, hunos y mongoles.

El nombre de “disparo parto” fue utilizado primeramente por Roma, y se hizo famoso en Occidente tras la famosa batalla de Carrhae, donde esta maniobra fue el elemento decisivo para la victoria parta.

Tortuga 

guerra

En la Antigua Roma, la formación en testudo o tortuga era un orden de batalla utilizado comúnmente por las legiones romanas durante el combate y muy particularmente en los asedios. La primera mención que se conoce de esta táctica es de Polibio en el siglo II a. C.

En la testudo, los infantes se cubrían con sus scutum solapándolos a modo de caparazón, mientras que la primera fila de hombres protegía el frente de la formación con los suyos levantándolos hasta el centro de su cara. En caso de necesidad, los soldados de los flancos y los de la última fila podían también cubrir los lados y la parte posterior de la formación, aunque entonces la protección de la capa de escudos que cubría el cuadro era inconclusa al reducirse su número.

Si esta táctica era utilizada correctamente, hay que tener en cuenta que requería un gran entrenamiento para que fuese efectiva. La testudo protegía a los legionarios de forma excelente frente a los proyectiles, permitiéndolos desplazarse sin miedo a ser alcanzados por flechas, dardos, lanzas y demás armas arrojadizas. Así lo atestigua Flavio Josefo al señalar su eficacia en el año 66 al sitiar las legiones romanas Jerusalén:

Se deslizaban las flechas sin dañar, y […] los soldados pudieron, sin riesgo, minar la muralla y prepararse para pegar fuego a la puerta del Templo.
Flavio Josefo. La guerra de los judíos

Un formación derivada de ésta era la fastigiata testudo, en la que los soldados iban escalonando en altura los escudos a modo de rampa. Los de la primera línea se mantenían en posición vertical, los de la segunda se inclinaban un poco más y así sucesivamente hasta llegar a la última fila que se reclinaba sobre sus rodillas. Con esta disposición, las piedras y armas que les arrojaban desde las alturas resbalan como el agua por un tejado y permitía al mismo tiempo a otros legionarios ascender caminando sobre ellos para acceder a lo alto del muro y atacar al enemigo, llegando incluso a resistir el paso de caballos y carruajes, como señala Dión Casio.

Su principal problema residía en el hecho de que era una formación muy apretada y lenta, lo que hacía que los soldados tuvieran una gran dificultad en los combates cuerpo a cuerpo. Esta limitación quedó patente durante la batalla de Carrhae cuando los partos usaron arqueros a caballo mientras los romanos permanecían en formación regular y catafractos si estos optaban por la formación en tortuga. Otros problemas radicaban en que las piernas y caras de la fila delantera estaban expuestas o que disparos prolongados con armas de largo alcance, como por ejemplo los arcos compuestos usados en Oriente, podían atravesar el scutum y ensartar la mano del soldado al escudo que sostenía, como ocurrió en Carrhae.

Defensa elástica

La doctrina defensa elástica es una estrategia diseñada para contrarrestar los efectos de tácticas que empleen una punta de lanza acorazada (como puede ser la Blitzkrieg). La composición de esta táctica es la siguiente:

Primera Línea

Esta será una línea de defensa básica y “blanda” que, aparte, ha de poseer la capacidad de poder defenderse en erizo, es decir poder atacar hacia todos los ángulos. El objetivo no es que ofrezca una resistencia tenaz sino que retenga al enemigo el tiempo suficiente para informar al mando donde está sucediendo el intento de rotura. Las líneas que no fueron atacadas colaboraran en la defensa cuando el enemigo esté en el terreno central.

Terreno central

Consiste en una franja de tierra entre la primera y la segunda línea de defensa. Esta debería estar despejada para permitir buen ángulo de tiro.

Segunda línea de defensa

Al contrario que la primera línea de defensa esta línea esta diseñada para ser más resistente y poder aguantar fuertes ataques.

Reserva móvil acorazada

La reserva consistiría en un grupo de carros de combate que serían utilizados para atacar a la punta de lanza enemiga.

Desarrollo

Cuando el enemigo concentre sus fuerzas en un punto de la primera línea este punto caerá. Una vez que la punta de lanza enemiga penetre, la reserva móvil se dirigirá al encuentro de ella. Mientras tanto, la segunda línea de defensa apoyará a esta fuerza, mientras que la primera línea aparte de apoyar concentrará su fuego en los grupos de infantería que normalmente se utilizan como cobertura de los flancos de la punta de lanza enemiga.

Táctica del martillo y el yunque 

militar

Principio

Esta táctica no podía realizarse a menos que los dos ejércitos tuvieran más o menos el mismo número de efectivos, ya que consistía en encerrar al contrario por los lados.

* El “martillo” correspondía a la caballería pesada de los hetairoi que presionaba al adversario y lo contenía en un espacio cerrado.
* El “yunque” correspondía a la falange y a los hipaspistas (la infantería de élite) que intervenían justo después.

Fase 1: “El martillo” 

Para llevar a las fuerzas enemigas lejos de su centro, la caballería macedonia rodeaba los flancos del ejército contrario, sistemáticamente por el flanco derecho que estaba comandado por Alejandro en persona, para luego intentar hacer un hueco y colocarse en las líneas enemigas, por lo que obligaban a sus enemigos a reagruparse.

Círculo cántabro

militar

El círculo cántabro era una táctica militar empleada en la antigüedad, y en menor medida durante el medievo, por la caballería ligera. Se sabe por Flavio Arriano[1] y por la adlocutio de Adriano[2] que era la forma más habitual de presentarse en combate por parte de los cántabros, de ahí su nombre, y que tras las Guerras Cántabras los romanos la adoptarían en su ejército.

En ella los jinetes formaban dos escuadrones armados con jabalinas que simulaban una carga en hilera, unos por la derecha y otros por la izquierda. En el momento previo de chocar contra las líneas enemigas giraban hacia cada extremo de sus flancos al tiempo que lanzaban los dardos y se cubrían con sus escudos para posteriormente replegarse, formando cada uno de ellos un semicírculo (ambos grupos acababan formando un círculo completo). Esta acción se repetía sucesivamente.

La táctica fue empleada fundamentalmente contra la infantería y los arqueros. El movimiento constante de los jinetes les daba ventaja frente a la lenta infantería y les convertía en un difícil objetivo. La maniobra fue diseñada para hostigar y desgastar a las fuerzas enemigas compuestas por formaciones cerradas. Fue comúnmente usada contra la infantería pesada, tales como las lentas legiones romanas.

El cantabricus circulus es similar a otras maniobras de la caballería como el disparo parto (con arcos y flechas en vez de dardos) o la caracola (mediante disparos de pistolas).

Cuadro de infantería

tacticas

El cuadro de infantería es una formación defensiva formada con compañías que se disponen creando un cuadro apretado en el que los soldados de la primera fila sacan las bayonetas mientras que los soldados de las filas de atrás disparan sobre las tropas que les atacan.

La función de esta formación consistía en rechazar los ataques de la caballería (que siempre cargaba en columnas o en líneas) y, sin el apoyo de otras armas, los jinetes casi nunca lograban traspasarla.

El uso de esta formación fue imprescindible durante la Batalla de las Pirámides, en la que Napoleón se tuvo que enfrentar en inferioridad numérica a las cargas de los mamelucos, una de las mejores tropas de caballería de aquella época.

“Un frente cerrado o un cuadro de buena infantería resiste a una masa de kirguises diez veces más numerosa…” (Miguel Strogoff, de Julio Verne)

Coronelía

La coronelía es una formación militar ideada por el “Gran Capitán” Gonzalo Fernández de Córdoba y utilizada con gran efectividad durante las Guerras Italianas de 1494 – 1559.

Representaba la evolución natural de las viejas compañías de milicia, efectivas en escaramuzas y combates en frentes reducidos, pero poco apropiadas para una campaña a gran escala.

Así, las compañías fueron integradas en una unidad mayor: la coronelía, que constaba de cuatro de aquéllas. Esto permitía una potencia de combate mayor sin renunciar a la maniobrabilidad de las compañías.

A medida que los ejércitos europeos evolucionaban, aumentaban los terrenos por defender, y las coronelías fueron a su vez integradas en una unidad mayor: los tercios, creados tras la reforma del ejército realizada por Carlos I en 1534.

Táctica de la Batalla de Gaugamela 

estrategias

La Batalla de Gaugamela supuso la confrontación decisiva entre el ejército de Alejandro y el de Darío III (1 de octubre del 331 a. C.). También se la conoce como Batalla de Arbela, debido a su relativa proximidad (100 km) con la ciudad de Arbela, la actual Erbil, al norte de Iraq.
Número de efectivos 

Alejandro Magno disponía de un ejército de 47.000 hombres, que eran pocos si los comparamos con los de Darío, quien según los historiadores modernos reunió entre 100.000 y 240.000 soldados (cifra máxima debido a los problemas de suministro). La técnica del “martillo” y del “yunque”, que fue la clave de las victorias de Alejandro hasta entonces, ya no podía conducir a la victoria, pues era en efecto imposible rodear a la totalidad del ejército persa.

Tacticas Militares(Estrategia)
Desarrollo de la batalla 
Disposición en niveles 

Con el fin de no dejarse rodear por la innumerable caballería persa, Alejandro decidió disponer a sus tropas en niveles, algo completamente innovador en la Antigüedad. Alejandro tomó el mando del ala derecha de la caballería de compañeros (hetairoi), mientras que Darío III permaneció en el centro, en medio de sus tropas. Para ocupar el máximo terreno posible, Alejandro decidió alargar su flanco derecho. Avanzaba al trote para que le siguieran de cerca sus batallones de tiradores de élite (soldados de a pie equipados con hondas o lanzas de corto alcance), que Alejandro tenía como tropas de apoyo. Dicha táctica le sirvió para hacer que el ejército persa no se percatara de su presencia. Los falangistas y la caballería de Tesalia y Tracia, situada en el ala izquierda bajo el mando de Parmenión, tenían que mantener su posición durante todo el tiempo posible.

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Ocupación máxima del terreno

El plan de Alejandro funcionó: las tropas A, B y C (letras asignadas arbitrariamente para permitir una definición rápida) les bloquearon el paso, creando así una brecha en el ejército persa. Dando un rápido revés, Alejandro dio media vuelta para dirigirse a la brecha. Los honderos y los lanzadores de jabalina que hasta entonces estaban tapados por el ala derecha de la caballería se descubrieron y llevaron a cabo su misión. En los demás frentes, la caballería del ala izquierda y la infantería de Alejandro resistieron a pesar de todo la embestida de los carros persas sobre el centro macedonio.

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Retirada de Darío

Los honderos y lanzadores de jabalina atacaron a las tropas A, B y C para impedirles realizar sus maniobras. Al desestabilizarse, estas tropas perdieron la formación. Alejandro se metió de lleno en la brecha y decidió ir a por Darío III, subido en su carro y protegido por la Guardia Real. Cuando Darío vio lo que Alejandro pretendía hacer, comprendió que no le quedaba más opción que huir. Su huida desmoralizó a las tropas. En los otros frentes, el ala izquierda y la falange comenzaron a dar signos de debilidad ya que las tropas que les atacaban no oyeron la señal de retirada por encontrarse en medio del fragor de la batalla y alejados del rey persa.

Formaciones Samurai

Ganko (pájaros en vuelo).– Era una formación muy flexible que permitía que las tropas se adecuaran dependiendo de los movimientos del oponente. El comandante estaba situado en la parte trasera, pero cerca del centro para evitar problemas con la comunicación.

Tacticas Militares(Estrategia)
Formación Ganko. Formación Ganko. 

Hoshi (cabeza de flecha).- Era una formación agresiva en la que los samurái aprovechaban las bajas ocasionadas por los disparos de los ashigaru. Los elementos de señalización estaban cerca de los principales generales del comandante.

guerra
Formación Hoshi. Formación Hoshi. 

Saku (cerrojo).– Esta formación estaba considerada como la mejor defensa en contra de la formación Hoshi,[132] ya que dos hileras de arcabuceros y dos de arqueros estaban en posición para recibir el ataque.

militar
Formación Saku. 

Kakuyoku (alas de grulla).– Formación recurrente con la finalidad de rodear al enemigo. Los arqueros y arcabuceros menguaban las tropas enemigas antes del ataque cuerpo a cuerpo de los samurái mientras que la segunda compañía los rodeaba.

tacticas
Formación Kakuyoku. Formación Kakuyoku. 

Koyaki (yugo).
– Debe su nombre a los yugos utilizados en los bueyes. Era utilizada para neutralizar el ataque “alas de grulla” y “cabeza de flecha” y su finalidad era que la vanguardia absorbiera el primer ataque y dar tiempo a que el enemigo revelara su siguiente movimiento ante el cual la segunda compañía pudiera reaccionar a tiempo.

estrategias
Formación Koyaku. 

* Gyorin (escamas de pescado).
– Se utilizaba frecuentemente para hacer frente a ejércitos mucho más numerosos con la finalidad de atacar un sólo sector para romper las filas enemigas.

Tacticas Militares(Estrategia)
Formación Gyorin. Formación Gyorin. 

Engetsu (media luna).– Formación utilizada cuando el ejército aun no era vencido pero se necesitaba realizar una retirada ordenada al castillo. Mientras que la retaguardia retrocedía, la vanguardia podía aun organizarse de acuerdo a las circunstancias.

guerra
Formación Engetsu.

Mapa de Campaña de Waterloo

tacticas
Persecución de Darío

Tal y como ocurrió en la Batalla de Issos, Alejandro estuvo a punto de capturar a Darío, pero la caballería del ala izquierda estaba muy debilitada. Alejandro decidió entonces dejar ir a Darío para poder salvar a su ejército. Aprovechando la situación en que se encontraban los macedonios, las tropas persas huyeron del campo de batalla con sus jefes. Alejandro tenía la victoria asegurada, a pesar de que al principio de la batalla su posición no era favorable, pero quedó decepcionado por no haber podido capturar o matar al Gran Rey.

estrategias

Darío huye con su guardia de Inmortales y la caballería bactriana. Alejandro y sus compañeros les persiguieron en vano durante 120 km. Darío murió poco después en las montañas de Media, asesinado por sus dignatarios. A raíz de esta victoria, Alejandro es coronado como rey de Asia en una ceremonia fastuosa celebrada en Arbela y a su llegada a Babilonia.

tacticasestrategias

Fase 2: “El yunque” 

Atacando por los flancos, la caballería macedonia sorprendía a las tropas enemigas por la rapidez y fuerza de su impacto; en el centro, la falange y los hipaspistas avanzaban para abrir el segundo frente. Una vez se le cerraba el paso al enemigo, éste quedaba en una trampa. Generalmente, esto causaba una gran confusión porque no podía distinguirse si las unidades estaban dispersas o sólo mal coordinadas.

Tacticas Militares(Estrategia)guerra

Mapa de Campaña de Waterloomilitar
militar

Shortlink:

Carl Philipp Gottfried von Clausewitz – Estratega Militar y Político Alemán

Carl Philipp Gottfried von Clausewitz[1] (play /ˈklzəvɪts/; June 1, 1780 – November 16, 1831[2]) was a Prussian soldier and German military theorist who stressed the moral and political aspects of war. His most notable work, Vom Kriege (On War), was unfinished at his death.

Clausewitz espoused a romantic conception of warfare, stressing the dialectic of how opposite factors interact, and noting how unexpected new developments unfolding under the “fog of war” called for rapid decisions by alert commanders. Clausewitz saw history as a complex check on abstractions that did not accord with experience. In opposition to Antoine-Henri Jomini he argued war could not be quantified or graphed or reduced to mapwork and graphs. Clausewitz had many aphorisms, of which the most famous is, “War is not merely a political act, but also a political instrument, a continuation of political relations, a carrying out of the same by other means,” a working definition of war which has won wide acceptance.Claus

Carl von Clausewitz – Wikipedia

Clausewitz, Karl von

Clausewitz, Karl von (kärl fun klou’zuvits) [key], 1780–1831, Prussian general and military strategist. Clausewitz was an original thinker most influenced by the Napoleonic wars in which he fought. He served in the Rhine campaigns (1793–94), won the regard of Gerhard von Scharnhorst at the Berlin Military Academy, and served in the wars against Napoleon I. In the service of Russia from 1812 until 1814, he helped negotiate the convention of Tauroggen (1812), which prepared the way for the alliance of Prussia, Russia, and Great Britain against Napoleon. Later he reentered the Prussian army, played an important role at Waterloo, and was appointed (1818) director of the Prussian war college. His masterpiece On War was unfinished and was published posthumously. Written in a dialectic style influenced by Hegel and subject to varying interpretations, it remains influential. Clausewitz argued that although most conflicts tend toward total war in the abstract, the “friction” of reality keeps war limited, unpredictable, and dangerous. His most famous dictum, that war “is merely the continuation of policy by other means,” emphasizes his conception of war as one part of normal and pragmatic politics. At the same time, he stressed the need to strive for the most complete military victories possible, using whatever reasonable resources were available. While his work echoes themes from the ancient text The Art of War, attributed to Sun Tzu, and even more from the work of Machiavelli, Clausewitz has influenced many 20th-century strategists and historians, especially Bernard Brodie. See strategy and tactics.

See P. Paret, Clausewitz and the State (1976).

Frases De Carl Von Clausewitz

Carl Von Clausewitz » últimas frases

La guerra no es más que un duelo en una escala más amplia.

Duelo

La guerra no es simplemente un acto político, sino un verdadero instrumento político, una continuación de las relaciones políticas, una gestión de las mismas con otros medios.

Guerra

La guerra no es sino la continuación de las transacciones políticas, llevando consigo la mezcla de otros medios. Decimos la mezcla de otros medios, para indicar que este comercio político no termina por la intervención de la guerra.

Política

La guerra es un acto de violencia que intenta obligar al enemigo a someterse a nuestra voluntad.

Violencia

La guerra en relación a sus tendencias dominantes constituye una maravillosa trinidad, compuesta del poder primordial de sus elementos, del odio y la enemistad que pueden mirarse como un ciego impulso de la naturaleza; de la caprichosa influencia de la probabilidad y del azar, que la convierten en una libre actividad del alma; y de la subordinada naturaleza de un instrumento político, por la que recae puramente en el campo del raciocinio.

Probabilidad

Al hablar de destrucción de fuerzas enemigas hemos de observar que nada nos obliga a limitar este concepto simplemente a las fuerzas físicas, sino que por el contrario, deben comprenderse en ellas, necesariamente, las morales.

Destrucción

Toda actividad militar esta relacionada, directa o indirectamente, con el combate. Es el fin por el cual un soldado es reclutado, equipado, armado y entrenado, y propósito por el cual come, duerme, bebe y marcha es, simplemente, que él debe luchar en el lugar y momento correcto.

Militar

Generalmente nos inclinamos más a creer lo malo que lo bueno, a exagerarlo sin visible causa.

Malo

¿Cuál es la idea fundamental de la defensa? Es la de parar un golpe. ¿Por qué señal se distingue? Se distingue porque en ella se espera el golpe que se debe parar.

Defensa

Es cierto que la cuestión política no penetra profundamente en los detalles de la guerra; no se colocan los centinelas, no se conducen las patrullas según las consideraciones políticas. Pero la influencia del elemento político es tanto mayor, cuando se hace el plan de toda la guerra, de la campaña y a menudo también de una batalla.

Política

Cuanto más importante y de mayor entidad sean los motivos de la guerra, cuanto más afectan a los intereses vitales de los pueblos, con mayor empeño se tratará de derribar al adversario, entonces tienden a confundirse objetivo guerrero y fin político y la guerra aparece menos política y más puramente guerrera.

Objetivo

La defensiva no es más que una forma ventajosa de guerra, por medio de la cual se desea procurar la victoria para poder, con ayuda de la preponderancia adquirida, pasar al ataque, es decir a un objeto positivo.

ue uno largo, pero nadie que quisiera cruzar un foso ancho empezaría por saltar hasta su centro.

Duda

La máquina militar, el ejército y cuanto a el pertenezcan es en el fondo bien sencillo, y parece, por lo tanto, fácil de manejar. Mas reflexionando se ve que ninguna de sus partes está compuesta de una sola pieza; que todas están compuestas de individuos, cada uno de los cuales conserva en todas partes su propia fricción.

Ejército

Pero para que el que se defiende haga también la guerra, debe asestar golpes, es decir dedicarse a la ofensiva. Así la guerra defensiva comprende actos ofensivos que forman parte de una defensiva de un orden más o menos elevado.

Golpe

Una guerra en la cual las victorias solamente sirven para parar los golpes y donde no hay ninguna intención de devolverlos, sería tan absurda como una batalla en la cual la defensa más absoluta (la pasividad) prevaleciese en todas las partes y de todas maneras.

Defensa

Un rápido y vigoroso cambio hacia la ofensiva – el relámpago de la espada vengadora – es lo que constituye los más brillantes episodios de la defensa.

Defensa

La guerra es la continuación de la política por otros medios.

Guerra

En la filosofía de la guerra no se puede introducir en absoluto un principio modificador sin acabar cayendo en el absurdo.

Guerra

Un mismo objetivo político puede originar reacciones diferentes, en diferentes naciones e incluso en una misma nación, en diferentes épocas.

Nación

Para que al oponente se so meta a nuestra voluntad, debemos colocarlo en una tesitura más desventajosa que la que supone el sacrificio que le exigimos. Las desventajas de tal posición no tendrán que ser naturalmente transitorias, o al menos no tendrán que parecerlo, pues de lo contrario el oponente tendería a esperar momentos más favorables y se mostraría remiso a rendirse.

Voluntad

Ninguna actividad humana guarda una relación más universal y constante con el azar como la guerra. El azar, juntamente con lo accidental y la buena suerte, desempeña un gran papel en la guerra.

Azar

La guerra entablada por una comunidad, la guerra entre naciones enteras, y particularmente entre naciones civilizadas, surge siempre de una circunstancia política, y no tiene su manifestación más que por un motivo político.

Guerra

Las Fuerzas Militares deben ser anuladas, esto es puestas en tal estado que no puedan continuar la lucha. Haremos notar aquí que con la expresión “aniquilamiento de los medios de combate enemigos” nos referimos a la idea expuesta.

Combate

tiempo, ni una simple pasión por la osadía y el triunfo, ni el fruto de un entusiasmo sin límites; es un medio serio para alcanzar un fin serio. Todo el encanto del azar que exhibe, todos los estremecimientos de pasión, valor, imaginación y entusiasmo que acumula, son tan sólo propiedades particulares de ese medio.

Azar

Cuanto más intensos y poderosos sean los motivos y las tensiones que justifiquen la guerra, más estrecha relación guardará ésta con su concepción abstracta.

Poder

La estrategia es el uso del encuentro para alcanzar el objetivo de la guerra. Por lo tanto, debe imprimir un propósito a toda la acción militar, propósito que debe concordar con el objetivo de la guerra. En otras palabras, la estrategia traza el plan de la guerra y, para el propósito aludido, añade la serie de actos que conducirán a ese propósito.

Estrategia

La estrategia determina el lugar donde habrá de emplearse la fuerza militar en el combate, el tiempo en que ésta será utilizada y la magnitud que tendrá que adquirir. Esa triple determinación asume una influencia fundamental en el resultado del encuentro.

Estrategia

(…) En la estrategia todo resulta muy simple, pero no por ello muy fácil. Una vez que, por las relaciones de Estado, se determina lo que la guerra podrá y tendrá que ser, entonces el camino para alcanzar esto será fácilmente encontrado; pero seguirlo en línea recta, llevar a cabo el plan sin verse obligado a desviarse mil veces por mil influencias variables, requiere, además de fuerza de carácter, una gran claridad y firmeza mental.

Estrategia

(…) El desarme o la destrucción del adversario (sea cual fuere la expresión que escojamos) debe consistir siempre el objetivo de la acción militar.

Desarme

La táctica constituye la enseñanza del uso de las fuerzas armadas en los encuentros, y la estrategia, la del uso de los encuentros para alcanzar el objetivo de la guerra.

Táctica

En la táctica, todo encuentro, grande o pequeño, resulta un encuentro defensivo si dejamos la iniciativa al enemigo y esperamos que se adentre en nuestro frente.

Iniciativa

El alcance y los efectos de las distintas armas tienen especial importancia para la táctica.

Táctica

La expresión fortaleza de carácter, o simplemente carácter, significa una tenaz convicción, ya sea ésta el resultado de nuestro propio juicio o el de otros, ya esté basada en principios, opiniones, inspiraciones momentáneas o cualquier otro producto del entendimiento.

Fortaleza

Sólo los principios generales y modos de ver las cosas que gobiernan la actividad desde el punto de vista más elevado pueden ser el fruto de un claro y profundo juicio, y en ellos descansa, a manera de pivote, la opinión que se forme respecto de un caso particular considerado de manera inmediata.

Generales

(…) El ataque envolvente, o desde varios lados, sólo es posible como norma para el bando que mantiene la iniciativa, o sea, la ofensiva, y que el defensor, en el curso de la acción, no está en condiciones, como no lo está en la táctica, de devolver el golpe al enemigo cercándolo a su vez.

Táctica

En la guerra, el combate no es una lucha de individuos contra individuos, sino un todo organizado que integran muchas partes.

Combate

El combate determina todo cuanto se refiere a las armas y los equipos, y éstos a su vez modifican la esencia del combate. En consecuencia, existe una relación recíproca entre unos y otro.

Combate

Si la intención negativa, o sea, la concentración de todos los medios en una resistencia pura, permite alcanzar una superioridad en el combate, y si esto resulta suficiente para equilibrar cualquier ventaja que pueda haber adquirido el enemigo, entonces la simple continuidad del combate será suficiente para conseguir, de forma gradual, que la pérdida de fuerzas sufrida por el enemigo llegue a un punto en que su objetivo político no tenga una adecuada compensación, y en este punto tenderá por tanto a abandonar la lucha.

Combate

Carl Von Clausewitz

Biografía y obras destacadas de Carl Von Clausewitz




Biografía: Filósofo y militar alemán, uno de los más influyentes teóricos de la guerra, sólo comparable con Sun Tzu. Carl Von Clausewitz nació en el seno de una familia de clase media, de padre militar. En 1792 se alistó para el servicio en el Ejército Prusiano con 13 años y participó de los combates durante las campañas del Rin (1793-1794). Luego sirvió durante el asedio de Maguncia y la invasión prusiana de Francia en la Revolución Francesa (1789-1799). En 1795, tras retirarse Prusia de la guerra, Carl Von Clausewitz fue destinado a la guarnición en Neuruppin e invirtió su tiempo en estudiar filosofía, ética y arte además de temas relacionados con las ciencias y la guerra. En 1801 fue aceptado en la Academia Militar Prusiana, siendo un alumno excepcional y convirtiéndose en favorito del General Gerhard von Scharnhorst, director de la Academia y futuro primer Jefe de Estado Mayor del nuevo Ejército de Prusia surgido en 1809. Carl Von Clausewitz se recibe en 1904 con las mejores notas y es nombrado ayudante de campo del príncipe Augusto Fernando de Prusia. Al estallar las Guerras Napoleónicas, sirvió para el ejército prusiano, participando en la batalla de Jena (1806) y cayendo prisionero de Francia tras una victoria aplastante. Tras recuperar la liberta en 1808, Carl Von Clausewitz se unió al movimiento reformador impulsado por Scharnhorst y August Neidhardt von Gneisenau. Tiempo después comenzó a impartir clases en la Academia y contrajo matrimonio con la Condesa Marie von Brühl, pasando a codearse con las élites literarias e intelectuales de Berlín. Tras participar en la Batalla de Leipzig (1913) y la Batalla de Lützen (1813), fue nombrado en 1815 Jefe de Estado Mayor del III Cuerpo de Ejército prusiano, bajo el mando del General Johann von Thielmann. Carl Von Clausewitz participo de la Campaña de Waterloo y fue ascendido a Mayor General y nombrado director de la Academia Militar Prusiana en Berlín en 1818. Debido al estallido de diversos movimientos revolucionarios en Europa en 1830, el ejército fue movilizado a la frontera y un brote de cólera diezmó al batallón. Carl Von Clausewitz volvió a su hogar en 1831 y tras unos días de aparente normalidad, murió de cólera. Un año después, su viuda publicó sus manuscritos con el nombre “De la guerra”.

Obras Destacadas

  • De la guerra (1832)

http://www.juris99.com/mil/w12.htmer

Read more: Karl von Clausewitz — Infoplease.comhttp://www.infoplease.com/ce6/people/A0812463.html#ixzz1Ll7pYHwQ

CARL VON CLAUSEWITZ
“ON WAR”
Translator: Colonel J.J. Graham
http://www.sonshi.com/clausewitz.html

BOOK I: ON THE NATURE OF WAR
I
WHAT IS WAR?
II
END AND MEANS IN WAR
III
THE GENIUS FOR WAR
IV
OF DANGER IN WAR
V
OF BODILY EXERTION IN WAR
VI
INFORMATION IN WAR
VII
FRICTION IN WAR
VIII
CONCLUDING REMARKS
BOOK II: ON THE THEORY OF WAR
I
BRANCHES OF THE ART OF WAR
II
ON THE THEORY OF WAR
III
ART OR SCIENCE OF WAR
IV
METHODICISM
V
CRITICISM
VI
ON EXAMPLES
BOOK III: OF STRATEGY IN GENERAL
I
STRATEGY
II
ELEMENTS OF STRATEGY
III
MORAL FORCES
IV
THE CHIEF MORAL POWERS
V
MILITARY VIRTUE OF AN ARMY
VI
BOLDNESS
VII
PERSEVERANCE
VIII
SUPERIORITY OF NUMBERS
IX
THE SURPRISE
X
STRATAGEM
XI
ASSEMBLY OF FORCES IN SPACE
XII
ASSEMBLY OF FORCES IN TIME
XIII
STRATEGIC RESERVE
XIV
ECONOMY OF FORCES
XV
GEOMETRICAL ELEMENT
XVI
ON THE SUSPENSION OF THE ACT IN WAR
XVII
ON THE CHARACTER OF MODERN WAR
XVIII
TENSION AND REST
BOOK IV: THE COMBAT
I
INTRODUCTORY
II
CHARACTER OF THE MODERN BATTLE
III
THE COMBAT IN GENERAL
IV
THE COMBAT IN GENERAL
V
ON THE SIGNIFICATION OF THE COMBAT
VI
DURATION OF THE COMBAT
VII
DECISION OF THE COMBAT
VIII
MUTUAL UNDERSTANDING AS TO A BATTLE
IX
THE BATTLE
X
EFFECTS OF VICTORY
XI
THE USE OF THE BATTLE
XII
STRATEGIC MEANS OF UTILISING VICTORY
XIII
RETREAT AFTER A LOST BATTLE
XIV
NIGHT FIGHTING

ewitz Quotes/Quotations

“War is the continuation of policy (politics) by other means.”
– Karl von Clausewitz
or
“It is clear that war is not a mere act of policy but a true political instrument, a continuation of political activity by other means”
This is from a translated version of “On War” from 1976

“Given the same amount of intelligence, timidity will do a thousand times more damage than audacity”
– Karl von Clausewitz

“If you entrench yourself behind strong fortifications, you compel the enemy seek a solution elsewhere.”
– Karl von Clausewitz

“Never forget that no military leader has ever become great without audacity. If the leader is filled with high ambition and if he pursues his aims with audacity and strength of will, he will reach them in spite of all obstacles.”
– Karl von Clausewitztn’t guarantee that these Clausewitz quotations are correct or true,

b“The majority of people are timid by nature, and that is why they constantly exaggerate danger. All influences on the military leader, therefore, combine to give him a false impression of his opponent’s strength, and from this arises a new source of indecision.”

– Karl von Clausewitz

“We must, therefore, be confident that the general measures we have adopted will produce the results we expect. Most important in this connection is the trust which we must have in our lieutenants. Consequently, it is important to choose men on whom we can rely and to put aside all other considerations. If we have made appropriate preparations, taking into account all possible misfortunes, so that we shall not be lost immediately if they occur, we must boldly advance into the shadows of uncertainty.”
– Karl von Clausewitz

“After we have thought out everything carefully in advance and have sought and found without prejudice the most plausible plan, we must not be ready to abandon it at the slightest provocation. Should this certainty be lacking, we must tell ourselves that nothing is accomplished in warfare without daring; that the nature of war certainly does not let us see at all times where we are going; that what is probable will always be probable though at the moment it may not seem so; and finally, that we cannot be readily ruined by a single error, if we have made reasonable preparations.”
– Karl von Clausewitz

“The first and most important rule to observe…is to use our entire forces with the utmost energy. The second rule is to concentrate our power as much as possible against that section where the chief blows are to be delivered and to incur disadvantages elsewhere, so that our chances of success may increase at the decisive point. The third rule is never to waste time. Unless important advantages are to be gained from hesitation, it is necessary to set to work at once. By this speed a hundred enemy measures are nipped in the bud, and public opinion is won most rapidly. Finally, the fourth rule is to follow up our successes with the utmost energy. Only pursuit of the beaten enemy gives the fruits of victory.”
– Karl von Clausewitz

“War is the province of chance. In no other sphere of human activity must such a margin be left for this intruder. It increases the uncertainty of every circumstance and deranges the course of events.”
– Karl von Clausewitz

“The best form of defense is attack.”
– Karl von Clausewitz

“The conqueror is always a lover of peace; he would prefer to take over our country unopposed.”
– Karl von Clausewitz

“War is a conflict of great interests which is settled by bloodshed, and only in that is it different from others.”
– Karl von Clausewitz

“In war the will is directed at an animate object that reacts.”
– Karl von Clausewitz

“There is only one decisive victory: the last.”
– Karl von Clausewitz

“a certain grasp of military affairs is vital for those in charge of general policy.”
– Karl von Clausewitz

“The first, the supreme, the most far-reaching act of judgment that the statesman and commander have to make is to establish . . . the kind of war on which they are embarking.”
– Karl von Clausewitz

“no one starts a war-or rather, no one in his senses ought to do so-without first being clear in his mind what he intends to achieve by that war and how he intends to conduct it.”
– Karl von Clausewitz

If the leader is filled with high ambition and if he pursues his aims with audacity and strength of will, he will reach them in spite of all obstacles.
– Karl von Clausewitz

“Pursue one great decisive aim with force and determination.”
– Karl von Clausewitz

“The bloody solution of the crisis, the effort for the destruction of the enemy’s forces, is the first-born son of war.”
– Karl von Clausewitz

“Only great and general battles can produce great results”
– Karl von Clausewitz

“Blood is the price of victory”
– Karl von Clausewitz

“If the enemy is to be coerced, you must put him in a situation that is even more unpleasant than the sacrifice you call on him to make. The hardships of the situation must not be merely transient – at least not in appearance. Otherwise, the enemy would not give in, but would wait for things to improve.”
– Karl Von Clausewitzrom a translated version of “On War” from 1976

“Given the same amount of intelligence, timidity will do a thousand times more damage than audacity”
– Karl von Clausewitz

“If you entrench yourself behind strong fortifications, you compel the enemy seek a solution elsewhere.”
– Karl von Clausewitz

“Never forget that no military leader has ever become great without audacity. If the leader is filled with high ambition and if he pursues his aims with audacity and strength of will, he will reach them in spite of all obstacles.”
– Karl von Clausewitz

“The majority of people are timid by nature, and that is why they constantly exaggerate danger. All influences on the military leader, therefore, combine to give him a false impression of his opponent’s strength, and from this arises a new source of indecision.”
– Karl von Clausewitz

“We must, therefore, be confident that the general measures we have adopted will produce the results we expect. Most important in this connection is the trust which we must have in our lieutenants. Consequently, it is important to choose men on whom we can rely and to put aside all other considerations. If we have made appropriate preparations, taking into account all possible misfortunes, so that we shall not be lost immediately if they occur, we must boldly advance into the shadows of uncertainty.”
– Karl von Clausewitz

“After we have thought out everything carefully in advance and have sought and found without prejudice the most plausible plan, we must not be ready to abandon it at the slightest provocation. Should this certainty be lacking, we must tell ourselves that nothing is accomplished in warfare without daring; that the nature of war certainly does not let us see at all times where we are going; that what is probable will always be probable though at the moment it may not seem so; and finally, that we cannot be readily ruined by a single error, if we have made reasonable preparations.”
– Karl von Clausewitz

“The first and most important rule to observe…is to use our entire forces with the utmost energy. The second rule is to concentrate our power as much as possible against that section where the chief blows are to be delivered and to incur disadvantages elsewhere, so that our chances of success may increase at the decisive point. The third rule is never to waste time. Unless important advantages are to be gained from hesitation, it is necessary to set to work at once. By this speed a hundred enemy measures are nipped in the bud, and public opinion is won most rapidly. Finally, the fourth rule is to follow up our successes with the utmost energy. Only pursuit of the beaten enemy gives the fruits of victory.”
– Karl von Clausewitz

“War is the province of chance. In no other sphere of human activity must such a margin be left for this intruder. It increases the uncertainty of every circumstance and deranges the course of events.”
– Karl von Clausewitz

“The best form of defense is attack.”
– Karl von Clausewitz

“The conqueror is always a lover of peace; he would prefer to take over our country unopposed.”
– Karl von Clausewitz

“War is a conflict of great interests which is settled by bloodshed, and only in that is it different from others.”
– Karl von Clausewitz

“In war the will is directed at an animate object that reacts.”
– Karl von Clausewitz

“There is only one decisive victory: the last.”
– Karl von Clausewitz

“a certain grasp of military affairs is vital for those in charge of general policy.”
– Karl von Clausewitz

“The first, the supreme, the most far-reaching act of judgment that the statesman and commander have to make is to establish . . . the kind of war on which they are embarking.”
– Karl von Clausewitz

“no one starts a war-or rather, no one in his senses ought to do so-without first being clear in his mind what he intends to achieve by that war and how he intends to conduct it.”
– Karl von Clausewitz

If the leader is filled with high ambition and if he pursues his aims with audacity and strength of will, he will reach them in spite of all obstacles.
– Karl von Clausewitz

“Pursue one great decisive aim with force and determination.”
– Karl von Clausewitz

“The bloody solution of the crisis, the effort for the destruction of the enemy’s forces, is the first-born son of war.”
– Karl von Clausewitz

“Only great and general battles can produce great results”
– Karl von Clausewitz

“Blood is the price of victory”
– Karl von Clausewitz

“If the enemy is to be coerced, you must put him in a situation that is even more unpleasant than the sacrifice you call on him to make. The hardships of the situation must not be merely transient – at least not in appearance. Otherwise, the enemy would not give in, but would wait for things to improve.”
– Karl Von Clausewitz

 

Principal ideas

A young Carl von Clausewitz

Some of the key ideas discussed in On War include:

  • the dialectical approach to military analysis
  • the methods of “critical analysis”
  • the nature of the balance-of-power mechanism
  • the relationship between political objectives and military objectives in war
  • the asymmetrical relationship between attack and defense
  • the nature of “military genius” (involving matters of personality and character, beyond intellect)
  • the “fascinating trinity” (wunderliche Dreifaltigkeit) of war
  • philosophical distinctions between “absolute” or “ideal war,” and “real war”
  • in “real war,” the distinctive poles of a) limited war and b) war to “render the enemy helpless”
  • “war” belongs fundamentally to the social realm—rather than to the realms of art or science
  • “strategy” belongs primarily to the realm of art
  • “tactics” belongs primarily to the realm of science
  • the importance of “moral forces” (more than simply “morale”) as opposed to quantifiable physical elements
  • the “military virtues” of professional armies (which do not necessarily trump the rather different virtues of other kinds of fighting forces)
  • conversely, the very real effects of a superiority in numbers and “mass”
  • the essential unpredictability of war
  • the “fog” of war[7]
  • “friction”
  • strategic and operational “centers of gravity”[8]
  • the “culminating point of the offensive”
  • the “culminating point of victory”

[edit]Interpretation and misinterpretation

Clausewitz used a dialectical method to construct his argument, leading to frequent misinterpretation of his ideas. British military theorist B. H. Liddell Hart contends that the enthusiastic acceptance of thePrussian military establishment – especially Moltke the Elder – of what they believed to be Clausewitz’s ideas, and the subsequent widespread adoption of the Prussian military system worldwide, had a deleterious effect on military theory and practice, due to their egregious misinterpretation of his ideas:

As so often happens, Clausewitz’s disciples carried his teaching to an extreme which their master had not intended. … [Clauswitz’s] theory of war was expounded in a way too abstract and involved for ordinary soldier-minds, essentially concrete, to follow the course of his argument – which often turned back from the direction in which it was apparently leading. Impressed yet befogged, they grasped at his vivid leading phrases, seeing only their surface meaning, and missing the deeper current of his thought.[9]

As described by Christopher Bassford, professor of strategy at the National War College of the United States:

One of the main sources of confusion about Clausewitz’s approach lies in his dialectical method of presentation. For example, Clausewitz’s famous line that “War is a mere continuation of politics by other means,” (“Der Krieg ist eine bloße Fortsetzung der Politik mit anderen Mitteln”) while accurate as far as it goes, was not intended as a statement of fact. It is the antithesis in a dialectical argument whose thesis is the point – made earlier in the analysis – that “war is nothing but a duel [or wrestling match, a better translation of the German Zweikampf] on a larger scale.” His synthesis, which resolves the deficiencies of these two bold statements, says that war is neither “nothing but” an act of brute force nor “merely” a rational act of politics or policy. This synthesis lies in his “fascinating trinity” [wunderliche Dreifaltigkeit]: a dynamic, inherently unstable interaction of the forces of violent emotion, chance, and rational calculation.[2]

Another example of this confusion is the idea that Clausewitz was a proponent of total war as used in the Third Reich’s propaganda in the 1940s. He did not coin the phrase as an ideological ideal – indeed, Clausewitz did not use the term “total war” at all. Rather, he discussed “absolute war” or “ideal war” as the purely logical result of the forces underlying a “pure,” Platonic “ideal” of war. In what Clausewitz called a “logical fantasy,” war cannot be waged in a limited way: the rules of competition will force participants to use all means at their disposal to achieve victory. But in the real world, such rigid logic is unrealistic and dangerous. As a practical matter, the military objectives in real war that support one’s political objectives generally fall into two broad types: “war to achieve limited aims” and war to “disarm” the enemy, that is, “to render [him] politically helpless or militarily impotent.” Thus the complete defeat of one’s enemies may be neither necessary, desirable, nor even possible.

In modern times the reconstruction of Clausewitzian theory has been a matter of some dispute. One analysis was that of Panagiotis Kondylis, a Greek-German writer and philosopher who opposed the interpretations of Raymond Aron, in Penser la Guerre, Clausewitz, and other liberal writers. According to Aron, Clausewitz was one of the very first writers to condemn the militarism of the Prussian general staff and its war-proneness, based on Clausewitz’s argument that “war is a continuation of politics by other means.” In Theory of War, Kondylis claims that this is inconsistent with Clausewitzian thought. He claims that Clausewitz was morally indifferent to war (though this probably reflects a lack of familiarity with Clausewitz personal letters, etc., which demonstrate an acute awareness of war’s tragic aspects) and that his advice regarding politics’ dominance over the conduct of war has nothing to do with pacifistic ideas. For Clausewitz, war is simply a means to the eternal quest for power, of raison d’État in an anarchic and unsafe world.

Other notable writers who have studied Clausewitz’s texts and translated them into English are historians Peter Paret of Princeton University and Sir Michael Howard, and the philosopher, musician, and game theorist Anatol Rapoport. Howard and Paret edited the most widely used edition of On War (Princeton University Press, 1976/1984) and have produced comparative studies of Clausewitz and other theorists, such as Tolstoy. Bernard Brodie‘s A Guide to the Reading of “On War”, in the 1976 Princeton translation, expressed his own interpretations of the Prussian’s theories and provided students with an influential synopsis of this vital work.

[edit]Influence

Despite his death without having completed On War, Clausewitz’ ideas have been widely influential in military theory and have had a strong influence on German military thought. Later Prussian and German generals such as Helmuth Graf von Moltke were clearly influenced by Clausewitz: Moltke’s notable statement that “No campaign plan survives first contact with the enemy” is a classic reflection of Clausewitz’s insistence on the roles of chance, friction, “fog”, uncertainty, and interactivity in war.

After 1890 or so, Clausewitz’s influence spread to British thinking as well. One example is naval historian Julian Corbett (1854–1922), whose work reflected a deep if idiosyncratic adherence to Clausewitz’s concepts. Clausewitz had little influence on American military thought before 1945, but influenced MarxEngelsLenin, and Mao, and thus the Communist and Soviet traditions, as Lenin emphasized the inevitability of wars among capitalist states in the age of imperialism and presented the armed struggle of the working class as the only path toward the eventual elimination of war.[10]Because Vladimir Lenin was an admirer of Clausewitz who called him “one of the great military writers”, his influence on the Red Army was immense.[11] The Russian historian A.N. Mertsalov commented that “It was an irony of fate that the view in the USSR was that it was Lenin who shaped the attitude towards Clausewitz, and that Lenin’s dictum that war is a continuation of politics is taken from the work of this anti-humanist anti-revolutionary.”[11] Clausewitz directly influenced Chinese Communist leader Mao Zedong, who read On War in 1938 and organized a seminar on Clausewitz as part of the educational program for the Party leadership in Yan’an. Thus the “Clausewitzian” content in many of Mao’s writings is not merely second-hand knowledge, via Lenin (as many have supposed), but reflects Mao’s own in-depth study.

The idea that war involves inherent “friction” which distorts, to a greater or lesser degree, all prior arrangements, has become common currency in other fields as well, such as business strategy and sports. The phrase fog of war derives from Clausewitz’s stress on how confused warfare can seem while one is immersed within it.[12] The term center of gravity, used in a specifically military context, derives from Clausewitz’s usage, which he took from Newtonian Mechanics. In US military doctrine, “center of gravity” refers to the basis of an opponent’s power, at either the operational, strategic, or political level, though this is only one aspect of Clausewitz’s own use of the term.

[edit]Late 20th and early 21st century

After 1970, some theorists claimed that nuclear proliferation made Clausewitzian concepts obsolete after a period – the 20th century – in which they dominated the world.[13] John E. Sheppard, Jr., argues that by developing nuclear weapons, state-based conventional armies simultaneously both perfected their original purpose – to destroy a mirror image of themselves – and made themselves obsolete. No two nuclear powers have ever used their nuclear weapons against each other, instead using conventional means or proxy wars to settle disputes. If, hypothetically, such a conflict did in fact occur, presumably both combatants would be effectively annihilated.

The end of the 20th century and the beginning of the 21st century has seen many instances of state armies attempting to suppress insurgenciesterrorism, and other forms of asymmetrical warfare. If Clausewitz focused solely on wars between countries with well-defined armies, as many commentators have argued, then perhaps On War has lost its analytical edge as a tool for understanding war as it is currently fought. This is an ahistorical view, however, for the era of the French Revolution and Napoleon was full of revolutions, rebellions, and violence by “non-state actors”–the war in the French Vendée, the war in Spain, etc. Furthermore, Clausewitz himself wrote a series of “Lectures on Small War” and studied the rebellion in the Vendée 1793-1796 and the Tyrolean uprising of 1809. In his famous “Bekenntnisdenkschrift” of 1812, he called for a “Spanish war in Germany” and laid out a comprehensive guerrilla strategy to be waged against Napoleon. In On War itself he included a famous chapter on “The People in Arms.”

One prominent critic of Clausewitz is the Israeli military historian Martin van Creveld. In his book The Transformation of War,[14] Creveld argued that Clausewitz’s famous “Trinity” of people, army, and government was an obsolete socio-political construct based on the state, which was rapidly passing from the scene as the key player in war, and that he (Creveld) had constructed a new “non-trinitarian” model for modern warfare. Creveld’s work has had great influence. Daniel Moran replied, however, saying ‘The most egregious misrepresentation of Clausewitz’s famous metaphor must be that of Martin van Creveld, who has declared Clausewitz to be an apostle of Trinitarian War, by which he means, incomprehensibly, a war of ‘state against state and army against army,’ from which the influence of the people is entirely excluded.”[15]Christopher Bassford went further, noting that one need only read the paragraph in which Clausewitz defined his Trinity to see “that the words ‘people,’ ‘army,’ and ‘government’ appear nowhere at all in the list of the Trinity’s components…. Creveld’s and Keegan’s assault on Clausewitz’s Trinity is not only a classic ‘blow into the air,’ i.e., an assault on a position Clausewitz doesn’t occupy. It is also a pointless attack on a concept that is quite useful in its own right. In any case, their failure to read the actual wording of the theory they so vociferously attack, and to grasp its deep relevance to the phenomena they describe, is hard to credit.”[16]

Some have gone further and suggested that Clausewitz’s best known aphorism, that war is a continuation of policy by other means, is not only irrelevant today but also inapplicable historically.[17] For an opposing view see Strachan, Hew, and Herberg-Rothe, Andreas, eds. Clausewitz in the Twenty-First Century (2007).[18] Others, however, argue that the essentials of Clausewitz’s theoretical approach remain valid, but that our thinking must adjust to the realities of particular times and places. Knowing that “war is an expression of politics by other means” does us no good unless we use a definition of “politics” which is appropriate to the circumstance and to the cultural proclivities of the combatants in each specific situation; this is especially true when warfare is carried on across a cultural or civilizational divide, and the antagonists do not share as much common background as did many of the participants in the First and Second World Wars.

[edit]In popular culture

Literature
  • 1945: In the Horatio Hornblower novel The Commodore, by C. S. Forester, the protagonist meets von Clausewitz during the events surrounding the defence of Riga.
  • 1945: In That Hideous Strength by C. S. Lewis, Lord Feverstone (Dick Devine) defends rudely cutting off another professor by saying “[…] but then I take the Clausewitz view. Total war is the most humane in the long run.”
  • 1955: In Ian Fleming‘s novel MoonrakerJames Bond reflects that he has achieved Clausewitz’s first principle in securing his base, though this base is a relationship for intelligence purposes and not a military installation.
  • 1977: In The Wars by Timothy Findley, a novel about a nineteen-year-old Canadian officer who serves in World War I, one of his fellow soldiers reads Clausewitz’s On War, and occasionally quotes some of its passages.
  • 2000: In the Ethan Stark military science fiction book series by John G. Hemry, Clausewitz is often quoted by Private Mendoza and his father Lieutenant Mendoza to explain events that unfold during the series.
  • 2004: Bob Dylan mentions Clausewitz on pages 41 and 45 of his Chronicles: Volume One, saying he had “a morbid fascination with this stuff,” that “Clausewitz in some ways is a prophet” and reading Clausewitz can make you “take your own thoughts a little less seriously.” Dylan says that Vom Kriege was one of the books he looked through among those he found in his friend’s personal library as a young man playing at The Gaslight Cafe in Greenwich Village.
Film
  • 1962: In the film Lawrence of Arabia, General Allenby (Jack Hawkins) contends to T. E. Lawrence (Peter O’Toole) that “I fight like Clausewitz, you fight like Saxe.” To which Lawrence replies, “We should do very well indeed, shouldn’t we?”
  • 1977: In Sam Peckinpah‘s film Cross of Iron, Feldwebel Steiner (James Coburn) has an ironic conversation in the trenches between hostilities with the advancing Red Army with his comrade, Cpl. Schnurrbart, in which they refer to German philosophers and their views on war. Cpl. Schnurrbart: ” …and von Clausewitz said, ‘war is a continuation of state policy by other means.’” “Yes,” Steiner says, overlooking the trenches, ” …by other means.”
  • 1995: In the film Crimson Tide, the naval officers of the nuclear submarine have a discussion about the meaning of the quote “War is a continuation of politics by other means.” The executive officer (Denzel Washington) contends that the interpretation of Clausewitz’s ideas by the captain (Gene Hackman) is too simplistic.
  • 2007: In the film Lions for Lambs, during a military briefing in Afghanistan Lt. Col. Falco (Peter Berg) says: “Remember your von Clausewitz: ‘Never engage the same enemy for too long or he will …’”, “adapt to your tactics”, completes another soldier.[19]
  • 2009: In the film Law Abiding Citizen, Clausewitz is frequently quoted by Clyde Shelton, the main character played by Gerard Butler.

[edit]

  • War therefore is an act of violence to compel our opponent to fulfill our will.
    • Chapter 1, paragraph 2
  • War is such a dangerous business that mistakes that come from kindness are the very worst.
    • Chapter 1, Section 3, Paragraph 1
  • To introduce into the philosophy of War itself a principle of moderation would be an absurdity.
    • Chapter 1, Section 3, Paragraph 3
    • Variant translation: To introduce into the philosophy of war a principle of moderation would be an absurdity.
      • As quoted in The Campaign of 1914 in France and Belgium‎ (1915) by George Herbert Perris, p. 56
  • War is an act of violence pushed to its utmost bounds.
    • Chapter 1, Section 3, Paragraph 8
    • Variant translation: War is an act of violence which in its application knows no bonds.
      • As quoted in The Campaign of 1914 in France and Belgium‎ (1915) by George Herbert Perris, p. 56
  • War Is Merely the Continuation of Policy by Other Means
    We see, therefore, that war is not merely an act of policy but a true political instrument, a continuation of political intercourse carried on with other means. What remains peculiar to war is simply the peculiar nature of its means.

    • Chapter 1, Section 24, in the Princeton University Press translation (1976)
    • Variant translation: War is merely the continuation of politics by other means.
  • Determination in a single instance is an expression of courage; if it becomes characteristic, a mental habit. But here we are referring not to physical courage but to courage to accept responsibility, courage in the face of a moral danger. This has often been called courage d’esprit, because it is created by the intellect. That, however, does not make it an act of the intellect: it is an act of temperament. Intelligence alone is not courage; we often see that the most intelligent people are irresolute. Since in the rush of events a man is governed by feelings rather than by thought, the intellect needs to arouse the quality of courage, which then supports and sustains it in action.
    Looked at in this way, the role of determination is to limit the agonies of doubt and the perils of hesitation when the motives for action are inadequate.

    • Chapter 3
  • We repeat again: strength of character does not consist solely in having powerful feelings, but in maintaining one’s balance in spite of them. Even with the violence of emotion, judgment and principle must still function like a ship’s compass, which records the slightest variations however rough the sea.
    • Chapter 3
  • Action in war is like movement in a resistant element. Just as the simplest and most natural of movements, walking, cannot easily be performed in water, so in war it is difficult for normal efforts to achieve even moderate results.
  • Kind-hearted people might of course think there was some ingenious way to disarm or defeat the enemy without too much bloodshed, and might imagine this is the true goal of the art of war. Pleasant as it sounds, it is a fallacy that must be exposed: war is such a dangerous business that the mistakes which come from kindness are the very worst.
  • The invention of gunpowder and the constant improvement of firearms are enough in themselves to show that the advance of civilization has done nothing practical to alter or deflect the impulse to destroy the enemy, which is central to the very idea of war.
  • The worst of all conditions in which a belligerent can find himself is to be utterly defenseless.
  • Men are always more inclined to pitch their estimate of the enemy’s strength too high than too low, such is human nature.
  • …only the element of chance is needed to make war a gamble, and that element is never absent.
  • …in the whole range of human activities, war most closely resembles a game of cards.
  • Although our intellect always longs for clarity and certainty, our nature often finds uncertainty fascinating.
  • With uncertainty in one scale, courage and self-confidence should be thrown into the other to correct the balance. The greater they are, the greater the margin that can be left for accidents.
  • …the side that feels the lesser urge for peace will naturally get the better bargain.
  • Blind aggressiveness would destroy the attack itself, not the defense.
  • Our discussion has shown that while in war many different roads can lead to the goal, to the attainment of the political object, fighting is the only possible means.
  • Any complex activity, if it is to be carried on with any degree of virtuosity, calls for appropriate gifts of intellect and temperament. If they are outstanding and reveal themselves in exceptional achievements, their possessor is called a ‘genius’.
  • If the mind is to emerge unscathed from this relentless struggle with the unforeseen, two qualities are indispensable: first, an intellect that, even in the darkest hour, retains some glimmerings of the inner light which leads to truth; and second, the courage to follow this faint light wherever it may lead.
  • …the role of determination is to limit the agonies of doubt and the perils of hesitation when the motives for action are inadequate.
  • Of all the passions that inspire a man in a battle, none, we have to admit, is so powerful and so constant as the longing for honor and reknown.
  • Obstinacy is a fault of temperament. Stubbornness and intolerance of contradiction result from a special kind of egotism, which elevates above everything else the pleasure of its autonomous intellect, to which others must bow.
  • …self-reliance is the best defence against the pressures of the moment.
  • Everything in war is simple, but the simplest thing is difficult.

[edit]Book 2

  • Architects and painters know precisely what they are about as long as they deal with material phenomena. … But when they come to the aesthetics of their work, when they aim at a particular effect on the mind or on the senses, the rules dissolve into nothing but vague ideas.
  • Modern wars are seldom fought without hatred between nations; this serves more or less as a substitute for hatred between individuals.
  • …soldierly simplicity of character that has always represented the military at its best. In the higher ranks it is different. The higher a man is placed, the broader his point of view. Different interests and a wide variety of passions, good and bad, will arise on all sides. Envy and generosity, pride and humility, wrath and compassion – all may appear as effective forces in this great drama.
  • …talent and genius operate outside the rules, and theory conflicts with practice.
  • The more physical the activity, the less the difficulties will be. The more the activity becomes intellectual and turns into motives which exercise a determining influence on the commander’s will, the more the difficulties will increase.
  • Great things alone can make a great mind, and petty things will make a petty mind unless a man rejects them as completely alien.
  • Knowledge in war is very simple, being concerned with so few subjects, and only with their final results at that. But this does not make its application easy.
  • …an intellectual instinct which extracts the essence from the phenomena of life, as a bee sucks honey from a flower. In addition to study and reflections, life itself serves as a source.
  • Knowledge must be so absorbed into the mind that it ceases to exist in a separate, objective way.” “…in 1797 the secret of the effectiveness of resisting to the last had not yet been discovered.
  • …it is better to go on striking in the same direction than to move one’s forces this way and that.
  • There are times when the utmost daring is the height of wisdom.
  • Thus it has come about that our theoretical and critical literature, instead of giving plain, straightforward arguments in which the author at least always knows what he is saying and the reader what he is reading, is crammed with jargon, ending at obscure crossroads where the author loses its readers. Sometimes these books are even worse: they are just hollow shells. The author himself no longer knows just what he is thinking and soothes himself with obscure ideas which would not satisfy him if expressed in plain speech.
  • Anyone who feels the urge to undertake such a task must dedicate himself for his labors as he would prepare for a pilgrimage to distant lands. He must spare no time or effort, fear no earthly power or rank, and rise above his own vanity or false modesty in order to tell, in accordance with the expression of the Code Napoléon, the truth, the whole truth, and nothing but the truth.
  • Essentally combat is an expression of hostile feelings. But in the large-scale combat that we call war hostile feelings often have become merely hostile intentions. At any rate, there are usually no hostile feelings between individuals. Yet such emotions can never be completely absent from war. Modern wars are seldom fought without hatred between nations; this serves as a more or less substitute for the hatred between individuals. Even when there is no natural hatred and no animosity to start with, the fighting itself will stir up hostile feelings: violence committed on superior orders will stir up the desire for revenge and retaliation against the perpetrator rather than against the powers that ordered the action. It is only human (or animal, if you like), but it is a fact.

[edit]Book 3

  • A prince or general can best demonstrate his genius by managing a campaign exactly to suit his objectives and his resources, doing neither too much nor too little.
  • What we should admire is the acute fulfillment of the unspoken assumptions, the smooth harmony of the whole activity, which only become evident in the final success.
  • Where execution is dominant, as it is in the individual events of a war whether great or small, then intellectual factors are reduced to a minimum.
  • If we do not learn to regard a war, and the separate campaigns of which it is composed, as a chain of linked engagements each leading to the next, but instead succumb to the idea that the capture of certain geographical points or the seizure of undefended provinces are of value in themselves, we are liable to regard them as windfall profits. In so doing, and in ignoring the fact that they are links in a continuous chain of events, we also ignore the possibility that their possession may later lead to definite disadvantages.
  • …in war, the advantages and disadvantages of a single action could only be determined by the final balance.
  • The moral elements are among the most important in war. They constitute the spirit that permeates war as a whole, and at an early stage they establish a close affinity with the will that moves and leads a whole mass of force, practically merging with it, since the will is itself a moral quantity. Unfortunately they will not yield to academic wisdom. They cannot be classified or counted. They have to be seen or felt. … It is paltry philosophy if in the old-fashioned way one lays down rules and principles in total disregard of moral values. As soon as these appear one regards them as exceptions, which gives them a certain scientific status, and thus makes them into rules. Or again one may appeal to genius, which is above all rules; which amounts to admitting that rules are not only made for idiots, but are idiotic in themselves.
    • Ch 3 : Moral Factors, as translated by Michael Howard and Peter Paret.
  • The commander’s talents are given greatest scope in rough hilly country. Mountains allow him too little real command over his scattered units and he is unable to control them all; in open country, control is a simple matter and does not test his ability to the fullest.
  • Boldness will be at a disadvantage only in an encounter with deliberate caution, which may be considered bold in its own right, and is certainly just as powerful and effective; but such cases are rare.
  • Timidity is the root of prudence in the majority of men.
  • Boldness governed by superior intellect is the mark of a hero.
  • …as man under pressure tends to give in to physical and intellectual weakness, only great strength of will can lead to the objective.
  • Beauty cannot be defined by abscissas and ordinates; neither are circles and ellipses created by their geometrical formulas.
  • If a segment of one’s force is located where it is not sufficiently busy with the enemy, or if the troops are on the march – that is, idle – while the enemy is fighting, then these forces are being managed uneconomically. In this sense they are being wasted, which is even worse than using them inappropriately.
  • …any move made in a state of tension will be of more important, and will have more results, than it would have made in a state of eqilibrium. In times of maximum tension this importance will rise to an infinite degree.
  • The state of crisis is the real war; the equilibrium is nothing but its reflex.

[edit]Book 5

  • All war presupposes human weakness and seeks to exploit it.

[edit]Book 6

  • If defense is the stronger form of war, yet has a negative object, it follows that it should be used only so long as weakness compels, and be abandoned as soon as we are strong enough to pursue a positive object.
    • Chapter 1
  • Surprise becomes effective when we suddenly face the enemy at one point with far more troops than he expected. This type of numerical superiority is quite distinct from numerical superiority in general: it is the most powerful medium in the art of war.
    • Chapter 2
  • Phillipsburg was the name of one those badly drawn fortresses resembling a fool with his nose too close to the wall.
    • Chapter 11
  • A general who allows himself to be decisively defeated in an extended mountain position deserves to be court-martialled.
    • Chapter 17
  • …only a fraction of book learning will seep into practical life anyhow; and the more foolish the theory, the less of it.

Clausewitz (1

 

 

All Politics Is Local – Por Thomas P. O’Neill, Jr.

Comentario http://www.estado51prusa.com/ Pásalo a Cien. Ver http://en.wikipedia.org/wiki/Tip_O’Neill

All Politics Is Local

Thomas P. O'Neill, Jr.

Por: Tip O’Neil

Resumen para propósitos educativos, sin fines de lucro, no hemos podido solcitar autorización al autor, pero entendemos promueve la compra y lectura del libro original que aun no está traducido al español.

Bob Adams, Inc., 1-800-872-5627, http://www.adamsmedia.com

Político por 60 años. Legislador estatal, Congresista Federal y Speaker desde el 1977-1986 por Massachusetts.

Es una colección de anécdotas, cuentos e historietas de sus vivencias en la política activa.

Resumen: Listado de Máximas Políticas de Tip O’Neill:

  1. Decide y vota según tu consciencia, tu país, tu distrito y según el liderato, en ese orden.
  2. Nunca cuestiones o impugnes la honestidad, integridad o sinceridad de otro ciudadano sin pruebas contundentes.
  3. El mundo es redondo, lo que hoy le sucede a otros, mañana te sucederá a ti.
  4. Puedes lograr lo que desees si estás dispuesto a concederle el crédito a otros.
  5. Nunca pierdas el idealismo y la fe en los demás.
  6. Dirige por consenso y nunca por imposición. Motiva, persuade, enseña con tu ejemplo.
  7. Entre más grande el grupo, menos compromiso tienen.
  8. Aprende a decir: “No se, pero me informaré pronto para contestar tu pregunta”.
  9. KISS – Keep It Simple Stupit. Mantente simple, estúpido.
  10. No te mantengas molesto, existe un mañana. El que hoy es tu adversario, mañana podría ser tu colaborador.
  11. Nunca hables de ti en tercera persona.
  12. Si dices la verdad, no tendrás que recordar lo que dijiste.
  13. El corredor que comienza rápido, termina lento.

Lo más importante para un político es mantener su palabra, defender los intereses de sus representados, ser leal y razonable. Hablar claro, en forma sencilla y entendible. Con sentido del humor, pero sobre todo, entender que toda política es local.

La primera vez que aspiré a un cargo público perdí, por eso mi padre me dijo que “toda política es local, nunca lo olvides”. Por eso nunca más perdí, porque nunca lo olvidé. Siempre visité y estudié a todos los electores y los cambios habidos en mi distrito. Cuando me escribían o llamaban, los atendía, pronto, los ayudaba en lo que podía, no les decía llamen ustedes, yo llamaba para tratar de resolver sus problemas. Si no los atiendes volverás a ser pronto otro elector más.

En todo se aplica el consejo de estar en el sitio preciso, en el mejor momento y sacarle todo el provecho posible. Una vez montamos a un candidato sobre un caballo para llamar la atención, y lo logramos.

En toda campaña política hay cuatro factores: el candidato, los issues, la organización y las finanzas. Con el tiempo ha variado la suma de dinero que se usa, pero lo que no ha cambiado es que cada elector agradecerá que le pidas su contribución y su voto.

Nunca “mires” la cantidad de su contribución. No te tientes a ayudarlo por la cuantía. Pero no se lo digas a más nadie, porque el que pueda contribuir mucho no lo haría.

Si no pides el voto, es posible el vecino o elector piense que no te lo mereces.

Piensa antes de hablar. El que habla sin pensar erra frecuentemente.

No hay enemigo pequeño. (Si se va a tener alguno que sea grande. El pequeño te denigra, el grande te enaltece, el pequeño nada tiene que perder y te puede matar, el grande tiene algo que perder y se cuida de que nadie lo acuse de abusador. El perdonavidas te tira con piedras, el Rey tiene que cuidar su prestigio.)

Henry Ford visitó Irlanda y le solicitaron una donación al Hospital de sus antepasados. Le hizo un cheque por $5 mill dólares. Al otro día el periódico local publicó que la donación había sido por $50 Mil, por lo que Ford rehizo el cheque antes de que el periódico aclarara.

Un candidato “positivo” se dedicó a la campaña más sencilla, económica y efectiva que se puede hacer. Caminar casa a casa. En una libreta apuntaba a los que le abrían las puertas y le prometían votar por él los anotaba como seguros, los demás como probables y nada por los que no abrían. En una casa le contestó una señora que le dijo que conocía bien a su padre como un maleante y que sería como su padre. Apuntó: “Probable”.

El político en una reunión saluda personalmente a cada elector. A veces más de dos veces en una misma actividad. (CRB en Guayama saludó hasta un maniquí.)

Benjamín Franklyn decía que el candidato le debe pedir contribuciones políticas primero a los que conoce le ayudarán, luego a los que es posible lo ayuden y a los que sabe no le ayudarán por si se ha equivocado con ellos.

Entre un voluntario que ofrezca tiempo y otro que aporte dinero, usualmente cuenta más el del tiempo. El dinero se gasta, el trabajo voluntario es perdurable, se lo dicen a todos sus amigos, son los que más votos llevan a las urnas y si los atendemos, volverán a ayudar en las próximas campañas.

Harry Truman ganaba poco como Juez por lo que le solicitó a su Jefe político lo designara Asesor del Condado, pero como no era “suficientemente listo” lo enviaron al Senado Federal.

Nunca dejes que te presenten en actividades deportivas, a menos que sea por una razón muy especial. Cuidado en las actividades religiosas. Un abucheo espontáneo puede ser muy perjudicial.

Se debe ser agradecido. Especialmente con la esposa. Siempre. En política se necesitará su ayuda antes de lo previsto.

Un político debe ser un buen orador. Aprender la técnica. Practicar su voz. Leer y aprenderse de memoria buena poesía, tal como:

    1. Mensaje de Poloniou a su hijo Laertes, de Hamlet, Shakespeare.
    2. “La Villa Desierta”, poema de Oliver Goldsmith
    3. “It Can Be Done”, por Edgar A. Guest, poema.
    4. “Abou Ben Adhem”, por Leigh Hunt, poema.
    5. “Around the Corner”, por Charles Hanson Towne, poema.
    6. “If”, por Rudyard Kipling, poema.
    7. “Friendship”, por Ralph Waldo Emerson, poema.
    8. “Psalm Of Life”, por Henry Wadsworth Longfellow, poema.
    9. “The Man In The Glass”, por autor anónimo, poema.
    10. “Rules of the Road”, Por John Boyle O’Reilly, poema.

Vea en español: La Vida Es Sueño De Calderón de la Barca http://luis.salas.net/indexcb.htm Lea buena poesía y buena prosa para el ritmo y el buen decir, para que sus discursos sean espontaneos y en forma natural.)
Otros WEB Pages de Poemas son:   http://www.cj.5c.com/ http://www.geocities.com/Paris/5698/http://www.ludweb.com/ http://members.xoom.com/nerudita/ http://tqd.advanced.org/3247/http://www.cubafestla.com/martipoemsp.htm http://pages.hotbot.com/resumes/romanticos/http://www.poesia.com/mate_edi.htm http://anipro.interspeed.net/POEMAS.html Poema 20http://luis.salas.net/pn24020.htm http://luis.salas.net/index.htmhttp://www.skios.es/poEtica/Poemas_Urgencia/frameset.htmlhttp://usuarios.iponet.es/darco/naufragos/poemas/index.htmlhttp://www.lacolonia.com/xpoema.htm http://www.prhangout.com/poemas/index.htmhttp://www.puntoarte.com.ar/alina/llibros.html http://www.wwa.com/~roustan/antologi.htmlhttp://www.puertorico51.org/english/poetry.htm

Nunca ataques la familia de tu oponente.

Los golpes bajos no son de líderes, el líder debe aparecer siempre como el “bueno de la película”. (En Puerto Rico Jorge de Castro Font se quemó y depravó por atacar a Sila como “guerrillera”, a Miguel Lausells diciéndole que quería hacer una “Convención en el Escambrón”. Eduardo Bhatia para atacar el Proyecto Young dijo que todos los Congresistas eran “corruptos” y unas “prostitutas”, en New Jersey que los puertorriqueños nunca seríamos un Estado porque somos “pobres, ignorantes y mendigos”. y su campaña se basó en decir que “las madres puertorriqueñas paren hijos para el wellfare”, que en Puerto Rico lo que hay es narcotraficantes y que nuestro español dividiría y destruiría a los Estados Unidos. Por eso Luis Gutiérrez lavó su automóvil con una vellonera en el estacionamiento del Congreso y enviaban títeres a los pasillos del Capitolio diciéndoles a los Congresistas que si querían un Estado de cafres. ¿Son esos los dirigentes que Puerto Rico elegiría si se les dice la verdad?)

Nunca ataques la familia de tu oponente.

Una vez en una Convención me entregaron un discurso, cuando lo leí era igual al orador anterior. No leas en público como tuyo, lo que no has revisado antes.

Habla de lo que sepas, como lo sepas y sientas. O aparecerás insincero.

El discurso de Gettysburg de Abraham Lincoln es de 271 palabras. El Primer Mensaje de Inauguración de Clinton fue de 14 minutos, el de Kennedy de varios minutos, el Padre Nuestro es de dos párrafos, la Constitución Americana y el Manifiesto Comunista son de pocas páginas. Mantén los discursos cortos, al punto, sencillos, con frases trascendentales. Él período de atención de un auditorio es de un promedio de 18 minutos. Un ejemplo, anécdota, historia, parábola o cuento es fácil de recordar.

El político tiene que aprender a escuchar. Hablar cuando tiene algo importante que decir. Para decir boberías es mejor callar.

Los mejores discursos son los que tienen una frase clave: “No preguntes lo que tu país puede hacer por ti, sino lo que tú puedes hacer por tu país”, de Kennedy; “No tenemos nada que temer sino al miedo mismo”, de Franklyn Delano Roosevelt; “Con malicia para nadie y caridad para todos”, Abraham Lincoln; “No hay problema en América que América no pueda resolver”, Clinton. Una vez había un candidato a Contralor que no sabía hablar. En una actividad de candidatos estaba tan nervioso que le preguntó al que estaba al lado qué decir, porque era auditor y no orador, pues diga eso. Cuando lo presentaron se paró en el podium y dijo: “Yo soy un auditor y no un orador”, y se sentó. Ganó porque todos recordaron su mensaje.

Cuando te presentes como orador siempre considera el auditorio, el tiempo, los oradores anteriores, si el tema es el apropiado y que es mejor hablar poco sustancial que mucho innecesario.

En cada elección hay que trabajar mucho. Esto motiva a otros a trabajar y juntos es como se gana. En mi segunda campaña visité diez mil personas en sus hogares, besé miles de niños, le dije lo guapas que estaban a miles de damas, y pronuncié doscientos discursos. Mi esposa al escucharme dijo: “Pronunciaste el mismo discurso doscientas veces”. (Lo mejor es un mismo discurso adaptado a cada ocasión, para lograr naturalidad, tempo y espontaneidad.

Nada aborrece más que que escuchar a un político leer un discurso. Si puedes, habla desde la manga. Una vez una señora le preguntó a un Senador que cómo podía esperar que ellos recordaran su discurso si ni él podía recordarlo y tenía que leerlo.

En los duelos, los políticos hablan del fallecido primero y luego de ellos, o primero de ellos y se olvidan del fallecido. Lo mejor es hablar lo que se debe o callarse.

Favorece lo que tu consciencia y la razón te dicta es lo mejor, de esa forma el que no esté de acuerdo, al menos te respetará.

El político tiene que atender primero a los que le ayudan, a la mayoría, de ellos depende mantenerse en el poder.

Puedes cambiar de opinión sobre algún asunto importante, pero hazlo rápido y explícalo.

Considera las divisiones internas de los grupos o entidades. Escoge ayudar a una facción sólo si conviene.

Todo detalle es importante. A cada persona que conozcas, escríbele una carta. Envía miles de cartas justificadas. Envía tarjetas de felicitación. Al votar hacen la diferencia. Una vez le escribí una carta de condolencia a una anciana, que me preguntó si conocía a su esposo fallecido. “No pero como su esposo tenía 70 años, pensé que usted podría necesitar ayuda con el Seguro Social”, y me lo agradeció. (Ramón Luis Rivera envía tarjetas de felicitación por el cumpleaños, navidades, Día de las Madres y de los Padres, con sus oficiales casa a casa. Gana por 38,000 votos. También visita las funerarias y hospitales diariamente.)

No te quejes por las muchas horas de trabajo intenso en la política. Piensa qué estarías haciendo si te derrotan.

Había un Congresista que enviaba una carta o mensaje escrito cada semana a sus electores. Más del 30% de los electores no reciben cartas y piensan que te interesas por ellos. Una vez le envió una felicitación por un recién nacido a una casa de unos ancianos, que dijeron que aunque no tenían bebés se la agradecían por haber pensado en ellos. (Siempre debes tener tarjetas de voluntarios a la mano, y darle seguimiento. Cuando visites a alguien déjale aunque sea una tarjetita para que se recuerden de ti. Carlos Cerra le regala bolas a los niños en las navidades, y estos motivan a que sus padres se lo agradezcan en las elecciones.)

Te eligen para que le sirvas de tarjeta para tirarte piedras y lodo. En el famoso libro “La Guerra y La Paz” el Conde Rostov, tras ser seleccionado líder y recibir homenajes de su pueblo, salió a luchar y al escuchar las balas dijo: “Por qué me disparan, a quién todos aman?” Esto debe recordar cada líder. El que te elijan no quiere decir que te seguirán por siempre. (Recuérdate de las personas que te ayudaron a subir porque serán los mismos que encontrarás cuando bajes.)

La política brinda grandes satisfacciones personales, pero ni dinero, ni poder real inmediato.

El político debe conocer las particularidades de cada barrio, sector o precinto. Estúdialas. Para identificarse con los vecinos, el visitar los sitios especiales o detalles interesantes del área. (El 98% de la campaña es persona a persona que es donde se logran los votos y se establecen los temas, pero el 98% del dinero se va en estribillos para la prensa, radio y la televisión de los temas que se han podido establecer en la campaña persona a persona.)

La mejor recomendación a un nuevo Candidato es que seleccione a sus ayudantes y asesores con experiencia, que sean capaces, preparados, inteligentes, trabajadores y algunos colaboradores leales con deseos de aprender. Saber seleccionar el equipo de trabajo es esencial, porque el líder no trabaja solo, porque su equipo hace más trabajo que el propio Candidato.

En la democracia los votos son esenciales para ganar y lograr hacer las obras. La política es el arte de lo posible y de saber negociar y lograr compromisos. Para la Declaración de Independencia de los EU, los delegados a la Convención de Filadelfia acordaron sería por unanimidad. El Delegado por Delaware había dicho que votaría a favor si era el último voto decisivo porque estaba muy enfermo. Uno tenía un empate dos a dos, se convenció a un opositor que se quedara en su casa. Pennsylvania estaba cuatro a tres, y se convenció a dos opositores a que se quedaran en sus casas. Nueva York se abstendría. Convencieron a Carolina del Sur posponiendo la decisión sobre la esclavitud. Trajeron al de Delaware muy enfermo a votar, Nueva York votó a favor a última hora y así nació la Nación más democrática que ha conocido el mundo, por pura negociación y compromisos.

El que actúa bien, pensando en el bienestar general, no tiene que preocuparse por su próxima elección. Las decisiones deben hacerse como se deben hacer, sin pensar en las repercusiones inmediatas. El líder piensa en las próximas generaciones, no en la próxima elección. Si te ocupas del bienestar general de tu electorado, tu electorado se ocupará de ti en las elecciones.

Hay cosas que no se pueden delegar, que debes hacerlas tú mismo. Como contar los votos para cualquier elección o decisión. Cómo buscar el voto de cada cual, de todos los que puedas.
Compromiso no es renegar a tus principios e ideas, sino posponerlas total o parcialmente para que se pueda lograr una mayoría que logre realizar una prioridad. Es lograr 218 votos en la Cámara o 51 en el Senado Federal. ¿Cómo conseguir los votos? Apelando a su consciencia, a la razón, a la conveniencia, al Patriotismo, a la lealtad partidista y a su confianza en el proponente. Nunca con amenazas o extorciones. Nunca uses el ultimatum. Nunca para derrotarlo personalmente. Legislar es lograr componendas, llegar hasta el punto medio. Nunca le pidas se suicide políticamente. Una vez le pedí el voto a un compañero que me dijo era difícil. Le dije que para las cosas fáciles no tenía que pedirle su voto y me apoyó. Es necesario saber hasta dónde se le puede pedir el voto a un compañero. (Últimamente se dice que se baila con el que baile contigo.)

Nada vale tanto en política como la lealtad. Para exigir lealtad hay que ser leal. Especialmente en situaciones difíciles. La democracia no funciona si cada cual hala sólo para su lado. Es necesario colaborar y ser fiel a los principios generales del partido.

En la democracia, cada cual debe respetar las funciones de los demás. Cada cual tiene su autoridad y hay que respetarla. Deng Xiaoping de China siempre que me hablaba preguntaba si el Presidente tenía que pedirle el dinero al Congreso, y yo le contestaba que no podía olvidarse de ello. La democracia no es el sistema de gobierno más eficiente, sino el que logra la mayor libertad individual posible.
El poder hay que saberlo usar, no importa cuán fuerte sea el opositor. Una vez un Secretario quería cerrar una instalación militar esencial para mi distrito. Había una legislación importante y me ausenté. El Presidente me llamó y le dije que estaba dedicándole todo mi tiempo a salvar la instalación militar, que por eso no tenía tiempo para asistir a votar. El Presidente me dijo que él se encargaría de asegurarme que la instalación militar no cerrara y que yo acudiera a votar. La política es tú me ayudas y yo te ayudo, tú me cuidas las espaldas y yo las tuyas. Así es que se negocia en el Congreso para el bienestar general de todos los que votamos, por eso el poder principal en la democracia es el voto. (En la democracia el voto es más poderoso que el dinero, los ejercitos o la religión.)

A veces hay que forzar, estimular o motivar a compañeros a realizar labores que no le agradan. Una vez le pedí a un compañero aceptara un Comité que no deseaba, pero le puse como anzuelo el designarlo a otro que sí aspiraba. Aceptó el “paquete” o “convoy”.

El Senador por Alaska quería que el Congreso traspasara las vías ferroviarias al Estado. Logró que un Presidente del Comité, que había causado mucho resentimiento en la Cámara retrasando proyectos, lo llevara a votación el último momento. Con el proyecto en la mano fue a la Cámara a verme. Fui al líder de la oposición, sabiendo que quería hacer quedar mal al Presidente del Comité del Senado y le dije que podríamos enseñarle cómo se puede aprobar un proyecto en poco tiempo, y le aprobamos trabajando por el amigo Senador de Alaska. Moraleja, hay que conocer los enemigos de tu adversario.

No se tiene éxito atacando a los que están arriba. Al insubordinado nadie lo respeta, ni a quien ayuda en un momento dado porque saben no tiene lealtad para nadie.

Negociar es la forma de lograr compromisos. Una vez necesitaba un favor de otro compañero y se lo cambié por otro favor. Tú me ayudas y yo te ayudo. Ese es el juego.

Una vez un Congresista designó a un joven de su distrito para la Academia Naval. El joven tuvo problemas y llamó al Decano el cual le dijo que era el último de su clase, “Alguien tiene que ser el último”, le dijo. Le dieron otra oportunidad que aprovechó muy bien y se convirtió en un Capitán famoso. Cuando se pide un favor hay que hacerlo con elegancia y tener una buena respuesta preparada para contestar los argumentos negativos.

Reagan me prometió ayudar a Irlanda. Su Secretario de Defensa se opuso. Le dije a Reagan que tendría que usar cinco minutos de la Sesión pública para decir que el Presidente no cumplió su palabra. Me pidió cinco minutos para hablar con el Secretario de la Defensa, a los cinco minutos me llamó y me dijo que los que estábamos en política nunca podíamos incumplir nuestra palabra, y se resolvió el problema.

Todos me pedían listados de proyectos de ley, para ver mis prioridades. Yo atendía los proyectos de ley como se presentaran. Nunca preparé listados de proyectos que no sabía lo que pasaría con ellos.

El tiempo es el recurso más valioso para el político. Se hacen calendarios para cumplirlos, que sean razonables, aunque haya retrasos imprevistos y normales.

En esta época de grandes cosas, todavía son las pequeñas cosas las que hacen la diferencia. Cada elector tiene su razón especial y particular de votar, por lo que en el trato personal, la visita a su hogar, es la campaña que nunca falla.

En campaña por una ciudad o municipio, busca y visita lo que sea “unique”, habla de ello en tu discurso. Todos te lo agradecerán y recordarán.

Cuando resuelves un problema, hazlo con los demás, así resuelves varios problemas a la misma vez.

No me gustan los insultos. Ni hacerlos ni que me los hagan. No es recomendable hacerlos porque invita a que te los hagan. (El líder no debe ocuparse de pequeñeces, dejarle eso a los políticos tradicionales.)

Carter propuso tantas cosas a la vez que no logró ninguna. Regan se dedicó a pocas y las logró. Hay que conocer el sistema democrático, su lentitud, en lo que trabaja, pero tener siempre fe en que funciona.

Toda decisión política conlleva perjudicar a algunos, es buena si sólo perjudica a unos pocos, pero incluso a esos se debe buscar la forma de minimizar el perjuicio, o prometerles algo para el futuro. Porque el beneficiado es agradecido en forma tímida, pero el perjudicado responde en forma agresiva. Unos pocos (Especialmente Grandes Intereses) bien organizados pueden hacer más daño que los muchos no organizados, incluso el día de las elecciones si no se le ha comunicado bien a la mayoría los beneficios que deben defender.

El que participe en política debe tener un genuino interés en ayudar a la gente.

Subir bajando a otros no es aconsejable. Tratar de subir muy rápido, menos. Si algo es importante en política es el “timing”.

El político que no cumpla con sus promesas, que no las haga. Es mejor ser sincero que mentir al prometer, lo primero decepciona en forma pasajera, lo segundo en forma permanente.

Lo más importante para una persona es su nombre, que lo recuerden. El político debe recordar los nombres y tener alguien al lado que se los recuerde continuamente. (Las Avanzadas de CRB usaban walkie talkies en las caminatas para esto.)
En política la percepción de la gente es más importante que la realidad. Hay que tener cuidado a que te anuncien en actividades religiosas, deportivas, sociales o cívicas y que no te vean brincando una fila. (La mujer del César no sólo tiene que ser honesta, sino también aparentarlo.)

Cuando se es líder de un pueblo, cada pequeña cosa se magnifica. Es importante resaltar las obras, pero no el ser distinto a los demás en cosas como dar una propina, ser cortés, o actuar según el protocolo de cada ocasión.

En la depresión el 25% estaba desempleado, el 55% bajo el nivel de pobreza, el 8% con un plan de pensiones y el 3% con un seguro médico. El político tiene que tener fe en la democracia americana, ha funcionado bien, siempre ha resuelto los pequeños y grandes problemas, debe confiar en que la sabiduría del electorado siempre acierta, a corto o a largo plazo.

Las estadísticas y los números se pueden usar a nuestro favor. Los mejores bateadores logran un hit cada tres veces al bate, pero a los políticos le exigen mil por ciento. Cuando a John F. Kennedy le atacaban porque era muy joven con 43 años de edad para la Presidencia, señaló que Ted Williams se retiraba a los 42 años porque era muy viejo para el beisbol. Una vez la Secretaria de Prensa de Kennedy dijo que sólo había dos bateadores de 400 en la historia de los Estados Unidos, Ted Williams y Kennedy.

Todos critican a los políticos. Cuando pasaba mucho tiempo en Washington me estaba alejando de los electores de mi distrito, cuando pasaba mucho tiempo en mi distrito estaba desatendiendo la labor en Washington. Cuando guiaba un auto viejo decían que era tacaño, cuando lo cambié que ya los cabilderos me habían comprado. Cuando uso ropa nueva me dicen arrogante y si vieja que era un atorrante. Cuando falto a la iglesia un domingo que me convertí en ateo, si no falto que estoy buscando votos. Siempre hay quien critique a los políticos.

“Cualquiera puede romper una casa, pero hace falta un carpintero para construirla”, dijo Sam Rayburn. También dijo “Primero Americano y segundo Demócrata”.

Un solicitante de un préstamo, mejor dicho suplicante, le explicó sus necesidades al Banquero del pueblo. Tras escucharle, el banquero le dijo que tenía una forma para conceder o no un préstamo: “tengo un ojo de vidrio y otro normal, si me dice cuál es el de vidrio le concedo el préstamo”. Escogió el de la izquierda. Entonces el banquero le dijo que cómo lo había adivinado: “Es que el ojo de la izquierda es más considerado”.

Siempre se debe decir gracias y por favor. Es difícil que no acepten tu pedido cuando lo haces en forma razonable. Cada vez que gané unas elecciones le agradecí a mi contrincante su participación, en la séptima elección todos firmaron un anuncio a mi favor. (Lincoln cabalgaba con su encopetado Secretario de la Defensa al frente de la Casa Blanca, cuando un esclavo le saludó y le devolvió el saludo cortésmente. El Secretario le preguntó por qué y Lincoln le dijo que no podía permitir que el esclavo fuera más cortés que el Presidente.)

Al político se le requiere haga favores, pero es importante el recordarlos. Cuando alguien te pida un favor, recuerda que es lo más importante para él, que lo solicita porque lo necesita y cree le puedes ayudar. Trata de ayudar a cada cual, no importa si su petición es grande o pequeña. Es bueno ser importante, pero es más importante el ser bueno.

Los ayudantes son los que dicen que no, el político es para decir sí. Antes que decir que no, es mejor decir que estudiarás el asunto. Cada elector de ser escuchado, por el líder o uno de sus ayudantes. Cuando te aborde un grupo, espera que todos hablen, pedirán media docena de cosas, de las cuales algunas puedes prometer hacerlas y otras prometer estudiarlas.

Pídele a tus ayudantes y asesores las buenas y malas noticias. Su misión principal es mantenerte informado de lo que está pasando. Regularmente las malas noticias son las más importantes porque permiten atender la situación inmediatamente y corregirlas. El ayudante que no te diga la verdad porque te teme es un mal ayudante. Dile frecuentemente si eres la persona para quien ellos pensaron trabajar antes de comenzar a trabajar para ti.

El líder debe ser algo distinto a los demás, eso lo hace sobresalir en el grupo. (Napoleón decía que el líder debe estar con la gente y un poco más arriba que la gente.)

La política es largas horas, interrupciones continuas, atender a cada colaborador, tensiones, debates, decisiones difíciles y no tener privacidad. El político tiene que tener un entretenimiento que le permita alejarse un poco y relajarse para minimizar las tensiones.

El político tiene que compartir con muchos grupos y mucha gente. Para ser exitoso es necesario conectarse con cada grupo y persona, buscar ese interés común que los une y motiva colaborar juntos.

Hay que saber decir si y más importante, aprender a decir que no. Lo primero es lo más agradable, lo segundo lo más profundo.

Hoy la política es 24 horas al día. Es imprescindible conseguirte un buen contable que cuide todas tus cuentas.

Es más fácil hacer promesas en la campaña que cumplirlas cuando logras la posición. Es más fácil correr la campaña que correr la posición.

Nunca digas algo que no te guste aparezca el próximo día en el periódico. La labor de los periodistas es buscar las “noticias”, dondequiera que aparezcan, en la forma más sensacionalista posible. Nunca tomes una pregunta de un periodista como algo personal, ellos tienen su misión y el político la suya. Antes de contestar a una pregunta imprudente, respira hondo, contéstala si te conviene o esquívala si te conviene, pero nunca te molestes públicamente con el periodista. Los periodistas controlan lo que aparece en los medios informativos, no te pelees con ellos. Si alguno escribe algo incorrecto, corrígelo con altura. Si alguno es difícil, apúntalo en una tablita, y luego no le concedas privilegios. No todos los periodistas son iguales, algunos realizan su labor, otros quieren mortificarte, pero no le ayudes a que te perjudiquen. Ayuda al que te trate con razonabilidad y en forma justa. Ante los periodistas, aparece objetivo y relajado. Un amigo decía: “No escribas si puedes hablar, no hables si puedes hacer muecas, no hagas muecas si te puedes mantener callado”. (En boca cerrada no entran moscas.)

La Democracia Americana es la primera constitucional y funcional en el mundo. Depende de dos partidos principales, y otros periferales. Cada dos y cuatro años uno gana y otro pierde, pero se mantiene siempre la estabilidad y continuidad. La diversidad, las diferencias son procesales porque todos creemos en resolver todos los problemas en forma democrática y defender los derechos a la libertad individual. Los Demócratas serían cinco o más partidos en cualquier otro país, los Republicanos tres o cuatro. El político tiene que tener una base organizativa, por lo que debe ser fiel al partido en forma razonable.

Aprende a diferir sin ser desagradable. Cuando te opongas a algo hazlo con respeto a las ideas de los demás. No pierdas la calma en una discusión, porque podrías perder el argumento y a los amigos y compañeros. Si pierdes el argumento pero no a los amigos y compañeros, los motivarás a que consideren tus argumentos y hasta convencerlos luego. Recuerda que el mensajero es tan importante como el mensaje.

Lo más difícil para el político es saber cuándo debe retirarse. Cuándo ha cumplido con su misión o efectividad. Porque es mejor retirarse antes de que sea muy tarde. No esperes a que el electorado te saque.

Listado de Máximas Políticas de Tip O’Neill:

  1. Decide y vota según tu consciencia, tu país, tu distrito y según el liderato, en ese orden.
  2. Nunca cuestiones o impugnes la honestidad, integridad o sinceridad de otro ciudadano sin pruebas contundentes.
  3. El mundo es redondo, lo que hoy le sucede a otros, mañana te sucederá a ti.
  4. Puedes lograr lo que desees si estás dispuesto a concederle el crédito a otros.
  5. Nunca pierdas el idealismo y la fe en los demás.
  6. Dirige por consenso y nunca por imposición. Motiva, persuade, enseña con tu ejemplo.
  7. Entre más grande el grupo, menos compromiso tienen.
  8. Aprende a decir: “No se, pero me informaré pronto para contestar tu pregunta”.
  9. KISS – Keep It Simple Stupit. Mantente simple, estúpido.
  10. No te mantengas molesto, existe un mañana. El que hoy es tu adversario, mañana podría ser tu colaborador.
  11. Nunca hables de ti en tercera persona.
  12. Si dices la verdad, no tendrás que recordar lo que dijiste.

13. El corredor que comienza rápido, termina lento.

EL PAÍS DE CUATRO PISOS – Por José Luis González

EL PAÍS DE CUATRO PISOS – Por José Luis González

EL PAÍS DE CUATRO PISOS

(Notas para una definición de la cultura puertorriqueña) José Luis González.

… la historia era propaganda política, tendía a crear la unidad nacional, es decir, la nación, desde fuera y contra la tradición, basándose en la literatura, era un querer ser, no un deber ser porque existieran ya las condiciones de hecho …

Por esta misma posición suya, las intelectuales debían distinguirse del pueblo, situarse fuera, crear o reforzar entre ellos mismos el espíritu de casta, y en el fondo desconfiar del pueblo, sentirlo extraño, tenerle miedo, porque en realidad era algo desconocido, una misteriosa hidra de innumerables cabezas, [] Por el contrario muchos movimientos intelectuales iban dirigidos a modernizar y des-retorizar la cultura y aproximarla al pueblo, o sea nacionalizarla.

(Nación-pueblo y nación retórica, podría decirse que son las dos tendencias)

 —Antonio Gramsci, Cuadernos de la cárcel (III, 82).

 Un grupo de jóvenes estudiosos puertorriqueños de las ciencias sociales, egresados en su mayor parte de diversas Facultades de la Universidad Nacional Autónoma de México y agrupados en Puerto Rico en el Seminario de Estudios Latinoamericanos, me dirigieron hace poco (escribo en septiembre de 1979) la siguiente pregunta: ¿Cómo crees que ha sido afectada la cultura puertorriqueña por la intervención colonialista norteamericana y cómo ves su desarrollo actual? Las líneas que siguen constituyen un intento de respuesta a esa pregunta.

Las he subtitulado “Notas” porque sólo aspiran a enunciar el núcleo de un ensayo de interpretación de la realidad histórico-cultural puertorriqueña que indudablemente requeriría un análisis mucho más detenido y unas conclusiones mucho más razonadas.

Cuando llegaron a Puerto Rico los USA para liberarnos no había Universidades ni escuelas públicas, con el 97% de analfabetismo, por eso la Cultura Puertorriqueña la Trajeron los Americanos

Con todo, espero que sean de alguna utilidad para los miembros del seminario y para los demás lectores que las honren con su atención crítica.

La pregunta, como nos consta a todos, plantea una cuestión importantísima que ha preocupado y sigue preocupando a muchos puertorriqueños comprometidos, desde diversas posiciones ideológicas, con la realidad nacional puertorriqueña y naturalmente interesados en sus proyecciones futuras.

Al empezar a contestarla, me he preguntado a mi vez qué entienden ustedes —pues sin duda se han enfrentado al problema antes de proponérmelo a mí— por “cultura puertorriqueña”.

Me he dicho que tal vez no sea exactamente lo mismo que entiendo yo, y no me ha parecido arbitrario anticipar esa posibilidad porque tengo plena conciencia de que todo lo que diré a continuación presenta el esbozo de una tesis que contradice muchas de las ideas que la mayoría de los intelectuales puertorriqueños han postulado durante varias décadas como verdades establecidas, y en no pocos casos como auténticos artículos de fe patriótica.

Trataré, pues, de ser lo más explícito posible dentro del breve espacio que me concede la naturaleza de esta respuesta (que, por otra parte, no pretende ser definitiva sino servir tan sólo como punto de partida para un diálogo cuya cordialidad, espero, sepa resistir la prueba de cualquier discrepancia legítima y provechosa).

Empezaré, entonces, afirmando mi acuerdo con la idea, sostenida por numerosos sociólogos, de que en el seno de toda sociedad dividida en clases coexisten dos culturas: la cultura de los opresores y la cultura de los oprimidos.

En 1898 los Americanos encontraron a Puerto Rico como Puerto Pobre, con muchas enfermedades y trajeron salud y progreso a los Puertorriqueños
En 1898 los Americanos encontraron a Puerto Rico como el Puerto Pobre, con muchas enfermedades y trajeron libertad individual, salud y progreso a los Puertorriqueños

Claro está que esas dos culturas, precisamente porque coexisten, no son compartimientos estancos sino vasos intercomunicantes cuya existencia se caracteriza por una constante influencia mutua.

La naturaleza dialéctica de esa relación genera habitualmente la impresión de una homogeneidad esencial que en realidad no existe.

Tal homogeneidad sólo podría darse, en rigor, en una sociedad sin clases (y aun así, sólo después de un largo proceso de consolidación).

En toda sociedad dividida en clases, la relación real entre las dos culturas es una relación de dominación: la cultura de los opresores es la cultura dominante y la cultura de los oprimidos es la cultura dominada..

Y la que se presenta como “cultura general” , vale decir como “cultura nacional” , es, naturalmente, la cultura dominante..

Para empezar a dar respuesta a la pregunta que ustedes me hacen resulta necesario, pues, precisar qué era en Puerto Rico la “cultura nacional” a la llegada de los norteamericanos..

Pero, para proceder con el mínimo rigor que exige el caso, lo que hay que precisar primero es otra cosa, a saber, ¿qué clase de nación era Puerto Rico en ese momento?.

 Muchos puertorriqueños, sobra decirlo, se han hecho esa pregunta antes que yo..

Y las respuestas que se han dado han sido diversas y en ocasiones contradictorias..

Hablo, claro, de los puertorriqueños que han concebido a Puerto Rico como nación; los que han negado la existencia de la nación tanto en el siglo pasado como en el presente, plantean otro problema que también merece análisis, pero que por ahora debo dejar de lado.

Consideremos, pues, dos ejemplos mayores entre los que nos interesan ahora: Eugenio Maria de Hostos y Pedro Albizu Campos.

Para Hostos, a la altura misma de 1898, lo que el régimen colonial español había dejado en Puerto Rico era una sociedad “donde se vivía bajo la providencia de la barbarie”; apenas tres décadas más tarde, Albizu definía la realidad social de ese mismo régimen como “la vieja felicidad colectiva”.

¿A qué atribuir esa contradicción extrema entre dos hombres inteligentes y honrados que defendían una misma causa política: la independencia nacional de Puerto Rico? Si reconocemos, como evidentemente estamos obligados a reconocer, que Hostos era el que se apegaba a la verdad histórica y Albizu el que la tergiversaba, y si no queremos incurrir en interpretaciones subjetivas que además de posiblemente erróneas serían injustas, es preciso que busquemos la razón de la contradicci6n en los procesos históricos que la determinaron y no en la personalidad de quienes la expresaron.

No se trata, pues, de Hostos versus Albizu, sino de una visión histórica versus otra visión histórica.

 Empecemos, entonces, por preguntamos cuál fue la situación que movió a Hostos a apegarse a la verdad histórica en su juicio sobre la realidad puertorriqueña en el momento de la invasión norteamericana..

En otras palabras, ¿qué le permitió a Hostos reconocer, sin traicionar por ello su convicción independentista, que a la altura de 1898 “la debilidad individual y social que está a la vista parece que hace incapaz de ayuda a sí mismo a nuestro pueblo”? Lo que le permitió a Hostos esa franqueza crítica fue sin duda su visión del desarrollo histórico de Puerto Rico hasta aquel momento.

Esa visión era la de una sociedad en un grado todavía primario de formación nacional y aquejada de enormes males colectivos (los mismos que denunciaba Manuel Zeno Gandía al novelar un “mundo enfermo” y analizaba Salvador Brau en sus “disquisiciones sociológicas”).

Si los separatistas puertorriqueños del siglo pasado, con Ramón Emeterio Betances a la cabeza, creían en la independencia nacional y lucharon por ella, fue porque comprendían que esa independencia era necesaria para llevar adelante y hacer culminar el proceso de formación de la nacionalidad, no porque creyeran que ese proceso hubiera culminado ya.

No confundían la sociología con la política, y sabían que en el caso de Puerto Rico, como en el de toda Hispanoamérica, la creación de un Estado nacional estaba llamada a ser, no la expresión de una nación definitivamente formada sino el más poderoso y eficaz instrumento para impulsar y completar el proceso de formación nacional.

Ningún país hispanoamericano había llegado a la independencia nacional en el siglo XIX como resultado de la culminación de un proceso de formación nacional, sino por la necesidad de dotarse de un instrumento político y jurídico que asegurara e impulsara el desarrollo de ese proceso.

Ahora bien: el hecho es que los separatistas puertorriqueños no lograron la independencia nacional en el siglo pasado y que todavía hoy muchos independentistas puertorriqueños se preguntan por qué no la lograron.

Todavía hay quienes piensan que ello se debió a que una delación hizo abortar la insurrección de Lares, o a que los 500 fusiles que Betances tenía en un barco surto en San Tomas no llegaron a Puerto Rico a tiempo, o a que veinte años después los separatistas puertorriqueños estaban combatiendo en Cuba y no en su propio país, o a quién sabe qué otras “razones” igualmente ajenas a una concepción verdaderamente científica de la historia.

Porque la única razón real de que los separatistas puertorriqueños no lograran la independencia nacional en el siglo XIX fue la que dio, en más de una ocasión, el propio Ramón Emeterio Betances, un revolucionario que después de su primer fracaso adquirió la sana costumbre de no engañarse a sí mismo, y esa razón era, para citar textualmente al padre del separatismo, que “los puertorriqueños no querían la independencia”.

Pero, ¿qué querían decir exactamente esas palabras en boca y en pluma de un hombre como aquel, que nunca aceptó otro destino razonable y justo para su país que la independencia nacional como requisito previo para su ulterior integración en una gran confederación antillana? ¿Quiénes eran “los puertorriqueños” a que aludía Betances y qué significaba eso de “no querer la independencia”? El mismo lo explicó en una carta escrita desde Port-au-Prince poco después de la intentona de Lares, en la que atribuía esa derrota al hecho de que “los puertorriqueños ricos nos han abandonado”.

A Betances no le hacía falta ser marxista para saber que en su tiempo una revolución anticolonial que no contara con el apoyo de la clase dirigente nativa estaba condenada al fracaso.

Y en Puerto Rico esa clase, efectivamente, “no quería la independencia”.

Y no la quería porque no podía quererla, porque su debilidad como clase, determinada fundamentalmente —lo cual no quiere decir exclusivamente— por el escaso desarrollo de las fuerzas productivas en la sociedad puertorriqueña, no le permitía ir más allá de la aspiración reformista que siempre la caracterizó.

El relativo desarrollo de esas fuerzas productivas, y por consiguiente de la ideología de la clase hacendada y profesional criolla (lo que más se asemejaba entonces a una incipiente burguesía nacional) entre 1868 y 1887 fue lo que determinó el tránsito del asimilismo al autonomismo en la actitud política de esa clase.

A lo que nunca pudo llegar ésta, ni siquiera en 1898, fue a la convicción de que Puerto Rico era ya una nación capaz de regir sus propios destinos a través de un Estado independiente.

En el caso de Hostos, pues, la aspiración a la independencia no estaba reñida con una apreciación realista de la situación histórica que vivía.

Y fue esa apreciación la que lo llevo a dictaminar en 1898, cuando se enfrentó directamente a la realidad del país después de un exilio de varias décadas, que el pueblo puertorriqueño estaba incapacitado para darse un gobierno propio, y a proponer, para superar esa incapacidad, un proyecto de regeneración física y moral cuyas metas podían alcanzarse, si se aprovechaba bien el tiempo, en plazo de veinte años”.

La situación histórica que le tocó vivir a Albizu no se caracterizó tan sólo por el escaso desarrollo de la clase dirigente criolla que él quiso movilizar en una lucha independentista, sino por algo todavía peor: por la expropiación, la marginación y el descalabro de esa clase a causa de la irrupción del capitalismo imperialista norteamericano en Puerto Rico.

Ese proceso lo ha explicado muy bien Ángel Quintero Rivera en sus aspectos económico y político, dejando muy en claro que la impotencia de esa clase para enfrentarse con un proyecto histórico progresista al imperialismo norteamericano en razón de su cada vez mayor debilidad económica, la llevó a abandonar su liberalismo decimonónico para asumir el conservadorismo que ha caracterizado su ideología en lo que va de este siglo.

La idealización —vale decir la tergiversación— del pasado histórico ha sido uno de los rasgos típicos de esa ideología.

Pedro Albizu Campos fue, sin duda alguna, el portavoz más coherente y consecuente de esa ideología conservadora.

Conservadora en su contenido, pero, en el caso de Albizu, radical en su forma, porque Albizu dio voz especialmente al sector más desesperado (el adjetivo, muy preciso, se lo debo a Juan Antonio Corretjer) de esa clase.

Esa desesperación histórica, explicable hasta el punto de que no tendría por qué sorprender a nadie, fue la que obligó a Albizu a tergiversar la verdad refiriéndose al régimen español en Puerto Rico como “la vieja felicidad colectiva”.

Ahora establezcamos la relación que guarda todo esto con el problema de la “cultura nacional” puertorriqueña en nuestros días.

Si la sociedad puertorriqueña siempre ha sido una sociedad dividida en clases, y si, como afirmamos al principio, en toda sociedad dividida en clases coexisten dos culturas, la de los opresores y la de los oprimidos, y si lo que se conoce como “cultura nacional” es generalmente la cultura de los opresores, entonces es forzoso reconocer que lo que en Puerto Rico siempre hemos entendido por “cultura nacional” es la cultura producida por la clase de los hacendados y los profesionales a que vengo aludiendo hace rato.

Conviene aclarar, sin embargo, la aplicación de esta terminología de “opresores” y “oprimidos” al caso puertorriqueño, porque es muy cierto que los opresores criollos han sido al mismo tiempo oprimidos por sus dominadores extranjeros.

Eso precisamente es lo que explica que su producción cultural en el siglo pasado, en la medida en que expresaba su lucha contra la dominación española, fuese una producción cultural fundamentalmente progresista, dado el carácter retrogrado, en todos los órdenes, de esa dominación.

Pero esa clase oprimida por la metrópoli era a su vez opresora de la otra clase social puertorriqueña, la clase formada por los esclavos (hasta 1873), los peones y los artesanos (obreros, en rigor, hubo muy pocos en el siglo XIX debido a la inexistencia de industrias modernas propiamente dichas en el país).

La “cultura de los oprimidos”, en Puerto Rico, ha sido y es la cultura producida por esa clase.

(Esa cultura, por cierto, sólo ha sido estudiada por los intelectuales de la clase dominante como folklore, ese invento de la burguesía europea que tan bien ha servido para escamotear la verdadera significación de la cultura popular).

Y de ahora en adelante, para que podamos entendernos sin equívocos, hablemos de “cultura de élite” y de “cultura popular”.

Lo que importa examinar (aunque sea en forma esquemática, por razones de espacio), para responder a la pregunta de ustedes, es en primer término el nacimiento y el desarrollo de cada una de esas culturas.

Lo más indicado es empezar por la cultura popular, por la sencilla razón de que fue la que nació primero.

Ya es un lugar común decir que esa cultura tiene tres raíces históricas: la taína, la africana y la española.

Lo que no es lugar común, sino todo lo contrario, es afirmar que de esas tres raíces, la más importante, por razones económicas y sociales, y en consecuencia culturales, es la africana.

Es cosa bien sabida que la población indígena de la Isla fue exterminada en unas cuantas décadas por la brutalidad genocida de la conquista.

(Bien sabida como dato, pero indudablemente mal asimilada moral e intelectualmente, a juzgar por el hecho de que la principal avenida de nuestra ciudad capital todavía ostenta el nombre de aquel aventurero codicioso y esclavizador de indios que fue Juan Ponce de León).

El exterminio, desde luego, no impidió la participación de elementos aborígenes en nuestra formación de pueblo; pero me parece claro que esta participación se dio sobre todo a través de los intercambios culturales entre los indígenas y los otros dos grupos étnicos, especialmente el grupo africano y ello por una razón obvia: indios y negros, confinados en el estrato más oprimido de la pirámide social, estuvieron necesariamente más relacionados entre si, durante el periodo inicial de la colonización, que con el grupo español dominante.

También es cosa muy sabida, por documentada, que el grupo español, a lo largo de los dos primeros siglos de vida colonial, fue sumamente inestable: recuérdese que en 1534 el gobernador de la colonia daba cuenta de sus afanes por impedir la salida en masa de los pobladores españoles atraídos por las riquezas de Tierra Firme, al punto de que la Isla se veía “tan despoblada, que apenas se ve gente española, sino negros”.

El ingrediente español en la formación de la cultura popular puertorriqueña deben de haberlo constituido, fundamentalmente, los labradores (sobre todo canarios) importados cuando los descendientes de los primeros esclavos eran ya puertorriqueños negros.

De ahí mi convicción, expresada en varias ocasiones para desconcierto o irritación de algunos, de que los primeros puertorriqueños fueron en realidad los puertorriqueños negros.

No estoy diciendo, por supuesto, que esos primeros puertorriqueños tuvieran un concepto de “patria nacional” (que nadie, por lo demás, tenía ni podía tener en el Puerto Rico de entonces), sino que ellos, por ser los más atados al territorio que habitaban en virtud de su condición de esclavos, difícilmente podían pensar en la posibilidad del hacerse de otro país.

Alguien podía tratar de impugnar este razonamiento aduciendo que varias de las conspiraciones de esclavos que se produjeron en Puerto Rico en el siglo XIX tenían por objeto —según, en todo caso, lo que afirman los documentos oficiales— huir a Santo Domingo, donde ya se había abolido la esclavitud.

Pero no hay que olvidar que muchos de esos movimientos fueron encabezados por esclavos nacidos en África —los llamados bozales— o traídos de otras islas del Caribe, y no por negros criollos, como se les llamaba a los nacidos en la Isla antes de que se les empezara a reconocer como puertorriqueños.

Por lo que toca al campesinado blanco de esos primeros tiempos, o sea los primeros “jíbaros”, lo cierto es que era un campesinado pobre que se vio obligado a adoptar muchos de los hábitos de la vida de los otros pobres que vivían desde antes en el país, vale decir los esclavos.

En relación con esto, no está de más señalar que cuando en el Puerto Rico de hoy se habla, por ejemplo, de “comida jíbara”, se está hablando, en realidad de “comida de negros”: plátanos, arroz, bacalao, funche, etc.

Si la “cocina nacional” de todas las islas y las regiones litorales de la cuenca del Caribe es prácticamente la misma por lo que atañe a sus ingredientes esenciales y sólo conoce ligeras (aunque en muchos casos imaginativas) variantes combinatorias, pese al hecho de que esos países fueron colonizados por naciones europeas de tan diferentes tradiciones culinarias como la española, la francesa, la inglesa y la holandesa, ello sólo puede explicarse, me parece, en virtud de que todos los caribeños —insulares o continentales— comemos y bebemos más bien como negros que como europeos.

Lo mismo o cosa muy análoga cabría decir del “traje regional” puertorriqueño cuyas características todavía no acaban de precisar, que yo sepa, nuestros folkloristas: el hecho es que los campesinos blancos, por imperativo estrictamente económico, tuvieron que cubrirse con los mismos vestidos sencillos, holgados y baratos que usaban los negros.

Los criollos de clase alta, tan pronto como los hubo, tendieron a vestirse a la europea; y la popular guayabera de nuestros días, como podría atestiguar cualquier puertorriqueño memorioso de mi generación, nos llegó hace apenas tres décadas de Cuba, donde fue creada como prenda de uso cotidiano en el medio de los estancieros.

La cultura popular puertorriqueña, de carácter esencialmente afroantillano, nos hizo, durante los tres primeros siglos de nuestra historia pos-colombina, un pueblo caribeño más.

El mayoritario sector social que produjo esa cultura produjo también al primer gran personaje histórico puertorriqueño: Miguel Henríquez, un zapatero mestizo que llegó a convertirse, mediante su extraordinaria actividad como contrabandista y corsario, en el hombre más rico de la colonia durante la segunda mitad del siglo XVIII hasta que las autoridades españolas, alarmadas por su poder, decidieron sacarlo de la Isla y de este mundo.

En el seno de ese mismo sector popular nació nuestro primer artista de importancia: José Campeche, mulato hijo de esclavo “coartado” (es decir, de esclavo que iba comprando su libertad a plazos).

Si la sociedad puertorriqueña hubiera evolucionado de entonces en delante de la misma manera que las de otras islas del Caribe, nuestra actual “cultura nacional” sería esa cultura popular y mestiza, primordialmente afroantillana.

Pero la sociedad puertorriqueña no evolucionó de esa manera en los siglos XIX y XX.

A principios del XIX, cuando nadie en Puerto Rico pensaba en una “cultura nacional” puertorriqueña, a esa sociedad, por decirlo así, se le echo un segundo piso, social, económico y cultural (y en consecuencia de todo ello, a la larga, político).

La construcción y el amueblado de ese segundo piso corrió a cargo, en una primera etapa, de la oleada inmigratoria que volcó sobre la Isla un nutrido contingente de refugiados de las colonias hispanoamericanas en lucha por su independencia, e inmediatamente, al amparo de la Real Cédula de Gracias de 1815, a numerosos extranjeros -ingleses, franceses, holandeses, irlandeses, etc. —; y, en una segunda etapa, a mediados de siglo, de una nueva oleada compuesta fundamentalmente por corsos, mallorquines y catalanes.

Esta última oleada fue la que llevó a cabo, prácticamente, una segunda colonización en la región montañosa del país, apoyada en la institución de la libreta que la dotó de una mano de obra estable y, desde luego, servil.

El mundo de las haciendas cafetaleras, que en el siglo XX vendría a ser mitificado como epítome de la “Puertorriqueñidad”, fue en realidad un mundo dominado por extranjeros cuya riqueza se fundó en la expropiación de los antiguos estancieros criollos y en la explotación despiadada de un campesinado nativo que hasta entonces había vivido en una economía de subsistencia.

(Un magnifico retrato de ese mundo es el que nos ofrece Fernando Pico en su reciente libro Libertad y servidumbre en el Puerto Rico del siglo XIX, Ediciones Huracán, Rió Piedras, 1979).

Esos hacendados peninsulares, corsos y mallorquines, fueron, muy naturalmente, uno de los puntales del régimen colonial español.

Y la cultura que produjeron fue, por razones igualmente naturales, una cultura señorial y extranjerizante, Todavía a fines de siglo los hacendados cafetaleros mallorquines hablaban mallorquín entre sí y sólo usaban el español para hacerse entender por sus peones puertorriqueños.

Y los corsos, como atestiguan no pocos documentos históricos y literarios, fueron vistos como extranjeros, frecuentemente como “franceses”, por el pueblo puertorriqueño hasta bien entrado el siglo XX.

Por lo que toca específicamente a los mallorquines, vale la pena llamar la atención sobre un hecho histórico que merecería cierto estudio desde un punto de vista sociocultural: muchos de esos emigrantes eran lo que en Mallorca se conoce como chuetas, o sea descendientes de judíos conversos.

Lo que tengo en mente es lo siguiente: ¿qué actitud social puede generar el hecho de que una minoría discriminada en su lugar de origen se convierta en brevísimo plazo, como consecuencia de una emigración en minoría privilegiada en el lugar adonde emigra? Lo mismo podría preguntarse, claro, en relación con los inmigrantes corsos, que en su isla natal eran mayormente campesinos analfabetos o semianalfabetos y en Puerto Rico se convirtieron en señores de hacienda en unos cuantos años.

La pobreza de la producción cultural de la clase propietaria cafetalera en toda la segunda mitad del siglo XIX (en comparación con la producción cultural de la élite social de la costa) nos habla de un tipo humano y social fundamentalmente inculto, conservador y arrogante, que despreciaba y oprimía al nativo pobre y era a su vez odiado por éste.

Ese odio es lo que explica, entre otras cosas, las “partidas sediciosas” que en 1898 se lanzaron al asalto de las haciendas de la “altura”.

He dicho 1898, y eso nos sitúa, después de esta necesaria excursión histórica, en el meollo de la pregunta que ustedes me hacen.

Comencé diciendo que para precisar qué era en Puerto Rico la ”cultura nacional” a la llegada de los norteamericanos, primero había que dilucidar qué clase de nación era Puerto Rico en ese momento.

Pues bien, a la luz de todo lo que llevo dicho no me parece exagerado en modo alguno decir que esa nación estaba tan escindida racial, social, económica y culturalmente que más bien deberíamos hablar de dos naciones.

O más exactamente, tal vez de dos formaciones nacionales que no habían tenido tiempo de fundirse en una verdadera síntesis nacional.

No se sobresalte nadie: el fenómeno no es exclusivamente puertorriqueño sino típicamente latinoamericano.

En México y en el Perú, por ejemplo, todavía se está bregando con el problema de los “varios países”: el país indígena, el país criollo y el país mestizo; en la Argentina es muy conocido el añejo conflicto entre los “criollos viejos” y los inmigrantes y sus descendientes; en Haití es proverbial la pugna entre negros y mulatos, etc., etc.

Todo lo que sucede es que en Puerto Rico se nos ha “vendido” durante más de medio siglo el mito de una homogeneidad social, racial y cultural que ya es tiempo de empezar a desmontar.

No para “dividir” al país, como piensan con temor algunos, sino para entenderlo correctamente en su objetiva y real diversidad.

Pensemos en dos tipos puertorriqueños como serían, por ejemplo, un poeta (blanco) de Lares y un estibador (negro o mulato) de Puerta de Tierra, y reconozcamos que la diferencia que existe entre ellos (y que no implica, digámoslo con toda claridad para evitar malos entendidos, que el uno sea “más” puertorriqueño que el otro) es una diferencia de tradición cultural, históricamente determinada, que de ninguna manera debemos subestimar.

A esa diferencia responden dos visiones del mundo —dos Weltanschauungen— contrapuestas en muchos e importantes sentidos.

A todos los puertorriqueños pensantes, y especialmente a los independentistas nos preocupa, y con razón, la persistente falta de consenso que exhibe nuestro pueblo por lo que toca a la futura y definitiva organización política del país, o sea al llamado “problema del status”.

En ese sentido, se reconoce mayor reparo la realidad de un “pueblo dividido”.

Lo que no hemos logrado hasta ahora es reconocer las causas profundas —vale decir históricas— de esa división.

El independentismo tradicional ha sostenido que tal división no existía antes de la invasión norteamericana, que bajo el régimen colonial español lo que caracterizaba a la sociedad puertorriqueña era, como decía Albizu, “una homogeneidad entre todos los componentes y un gran sentido social interesado en la recíproca ayuda para la perpetuidad y conservación de la nación, esto es, un sentimiento raigal y unánime de patria”.

Sólo la fuerza obnubilante de una ideología radicalmente conservadora podía inducir a semejante visión enajenada de la realidad histórica.

Lo que Puerto Rico era en 1898 sólo puede definirse, mitologías aparte, como una nación en formación.

Así la vio Hostos, y la vio bien.

Y si a lo largo del siglo XIX, como llevo dicho, ese proceso de formación nacional sufrió profundos trastornos a causa de dos grandes oleadas inmigratorias que, para insistir en mi metáfora, le echaron un segundo piso a la sociedad puertorriqueña, lo que pasó en 1898 fue que la invasión norteamericana empezó a echar un tercer piso, sobre el segundo todavía mal amueblado.

Ahora bien: en esa nación en formación, que además, como sabemos o deberíamos saber, estaba dividida no sólo en clases sino también en etnias que eran verdaderas castas, coexistían las dos culturas de que vengo hablando desde el principio.

Pero, precisamente porque se trataba de una nación en formación, esas dos culturas no eran tampoco bloques homogéneos en sí mismas.

La élite social tenía dos sectores claramente distinguibles: el sector de los hacendados y el sector de los profesionales.

Quintero Rivera ha explicado con mucha claridad cómo se diferenciaban ideológicamente esos dos sectores de la élite: más conservador el primero, más liberal el segundo.

Por lo que a la producción cultural se refiere, hay que precisar lo siguiente.

La cultura que produjeron los hacendados fue, sobre todo, un modo de vida, señorial y conservador.

Los propios hacendados no fueron capaces de expresar y ensalzar literariamente ese modo de vida: de eso tendrían que encargarse, bien entrado ya el siglo XX, sus descendientes venidos a menos como clase (como clase, entiéndase bien, porque individualmente los nietos de los hacendados “arruinados”, convertidos por lo general en profesionales, empresarios o burócratas, disfrutan de un nivel de vida como el que nunca conocieron sus abuelos).

Sólo a la luz de este enfoque puede entenderse bien, por ejemplo, el contenido ideológico de un texto literario como Los soles truncos, de René Marqués.

La cultura que produjeron los profesionales en el siglo XIX, en cambio, se materializó en obras e instituciones: casi toda nuestra literatura de ese período, el Ateneo, etc.

Y en esas obras e instituciones lo que predominó fue la ideología liberal de sus creadores.

Así pues —y es muy importante aclarar esto para no incurrir en las simplificaciones y confusiones propias de cierto “marxismo” subdesarrollado—, “cultura de clase dirigente” en la sociedad colonial puertorriqueña del siglo XIX no quiere decir precisa ni necesariamente “cultura reaccionaria”.

Reaccionarios hubo, sí, entre los puertorriqueños cultos de esa época, pero no fueron los más ni fueron los más característicos.

Los más y los más característicos fueron liberales y progresistas: Alonso, Tapia, Hostos, Brau, Zeno.

También los hubo revolucionarios, claro, pero fueron los menos y, además, en muchos casos, característica y reveladoramente, mestizos: piénsese en Betances, en Pachín Marín y en un artesano como Sotero Figueroa que culturalmente alternaba con la élite.

Mestizos fueron también —,¿alguien se atreverá a decir que por “casualidad”?— los autonomistas más radicales: piénsese en Baldorioty y en Barbosa, tan incomprendidos y despreciados por los independentistas conservadores del siglo XX, el uno por “reformista” y el otro por “yankófilo”.

¡Como si la mitad, cuando menos, de los separatistas del XIX no hubieran querido separarse de España sólo para poder anexarse después a los Estados Unidos, espejo de democracia republicana para la mayor parte del mundo ilustrado de la época! Ahí está, para quien quiera estudiarla sin hacerle ascos a la verdad, la historia de la Sección Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano en Nueva York, donde los separatistas-independentistas como Sotero Figueroa conmilitaron hasta el 98 con los separatistas-anexionistas (será contrasentido gramatical, pero no político) como Todd y Henna (y estos dos apellidos, por cierto, ¿no nos están hablando del “segundo piso” que los inmigrantes le echaron a la sociedad puertorriqueña a principios y mediados del siglo?) Todo esto parecerá digresión, pero no lo es: la “cultura nacional” puertorriqueña a la altura del 98 estaba hecha de todo eso.

Vale decir: expresaba en sus virtudes, en sus debilidades y en sus contradicciones a la clase social que le daba vida.

Si esa clase se caracterizaba, como hemos visto, por su debilidad y su inmadurez históricas, ¿podía ser fuerte y madura la cultura producida por ella? Lo que le daba una fortaleza y una madurez relativa era, sobre todo, dos cosas: 1) el hecho de que tenía sus raíces en una-vieja y rica cultura europea (la española), y 2) el hecho de que ya había empezado a imprimir a sus expresiones un sello propio, criollo en un sentido hispanoantillano.

Esto último es innegable, y por eso se equivocan quienes sostienen (o sostenían, cuando menos, hace dos o tres décadas) que no existe una “cultura nacional” puertorriqueña.

Pero también se equivocaban y siguen equivocándose quienes, pasando por alto el carácter clasista de esa cultura, la postulan como la única cultura de todos los puertorriqueños e identifican su deterioro bajo el régimen norteamericano con un supuesto deterioro de la identidad nacional.

Tal manera de ver las cosas no sólo confunde la parte con el todo, porque esa cultura ha sido efectivamente parte de lo que en un sentido totalizante puede llamarse “cultura nacional puertorriqueña”, pero no ha sido toda la cultura producida por la sociedad insular; sino que, además, deja de reconocer la existencia de la otra cultura puertorriqueña, la cultura popular que, bajo el régimen colonial norteamericano, no ha sufrido nada que pueda definirse como un deterioro, sino más bien como un desarrollo: un desarrollo accidentado t lleno de vicisitudes, sin duda, pero desarrollo al fin.

Y decir esto no significa hacer una apología del colonialismo norteamericano desde la izquierda, como se obstinan en creer algunos patriotas conservadores, sino simplemente reconocer un hecho histórico: que el desmantelamiento progresivo de la cultura de la élite puertorriqueña bajo el impacto de las transformaciones operadas en la sociedad nacional por el régimen colonial norteamericano ha tenido como consecuencia, más que la “norteamericanización” de esa sociedad, un trastocamiento interno de valores culturales.

El vacío creado por el desmantelamiento de la cultura de los puertorriqueños “de arriba” no ha sido llenado, ni mucho menos, por la intrusión de la cultura norteamericana, sino por el ascenso cada vez más palpable de la cultura de los puertorriqueños “de abajo”.

Ahora bien: ¿por qué y cómo ha sucedido eso? Yo no veo manera de dar una respuesta válida a esta pregunta como no sea insertando la cuestión en el contexto de la lucha de clases en el seno de la sociedad puertorriqueña.

Tiempo sobrado es ya de que empecemos a entender a la luz de una concepción científica de la historia lo que realmente significó para Puerto Rico el cambio de régimen colonial en 1898.

Y cuando digo “lo que realmente significó”, quiero decir lo que significó para las diferentes clases sociales de la sociedad puertorriqueña.

Es perfectamente demostrable, porque está perfectamente documentado, que la clase propietaria puertorriqueña acogió la invasión norteamericana, en el momento en que se produjo, con los brazos abiertos.

Todos los portavoces políticos de esa clase saludaron la invasión como la llegada a Puerto Rico de la libertad, la democracia y el progreso, porque todos vieron en ella el preludio de la anexión de Puerto Rico a la nación más rica y poderosa —y más “democrática” no hay que olvidarlo— del planeta.

El desencanto sólo sobrevino cuando la nueva metrópoli hizo claro que la invasión no implicaba la anexión, no implicaba la participación de la clase propietaria puertorriqueña en el opíparo banquete de la expansiva economía capitalista norteamericana, sino su subordinación colonial a esa economía.

Fue entonces, y sólo entonces, cuando nació el “nacionalismo” de esa clase, o, para decirlo con más exactitud, del sector de esa clase cuya debilidad económica le impidió insertarse en la nueva situación.

La famosa oposición de José de Diego —es decir, de la clase social que él representaba como presidente de la Cámara de Delegados— a la extensión de la ciudadanía norteamericana a los puertorriqueños se fundaba (como él mismo lo explicó en un discurso que todos los independentistas puertorriqueños deberían leer o releer) en la categórica declaración del presidente Taft de que la ciudadanía no aparejaba la anexión ni una promesa de anexión.

Y cuando, además de eso, se hizo evidente que el nuevo régimen económico —o sea la suplantación de la economía de haciendas por una economía de plantaciones— significaba la ruina de la clase hacendada insular y el comienzo de la participación independiente de la clase trabajadora en la vida política del país, la retórica “patriótica” de los hacendados alcanzó tal nivel de demagogia que incluso el sector liberal de los profesionales no vaciló en ridiculizarla y condenarla.

Solo así se explican los virulentos ataques de Rosendo Matienzo Cintrón, Nemesio Canales y Luis Llorens Torres a los desplantes “antiimperialistas” de José de Diego, el próspero abogado de la Guánica Central erigido en tonante “Caballero de la Raza”.

(Y en directa relación con esto último, permítanme ustedes un paréntesis cuya pertinencia me obliga a no dejarlo en el tintero.

La crítica —y “criticar no es censurar, sino ejercitar el criterio”, como decía José Martí— a la ejecutoria política de un personaje histórico de la importancia de José de Diego debe entenderse como un esfuerzo por entender y precisar, con apego a la realidad histórica, las razones que determinaron la conducta de todo un sector de clase de la sociedad puertorriqueña en un momento dado.

Esa conducta ha sido mitificada durante medio siglo por los herederos sociales e ideológicos de ese sector.

Quienes respondemos o intentamos responder a los intereses históricos de la otra clase social puertorriqueña, o sea de los trabajadores, no debemos combatir esa mitificación con otra mitificación.

Y en ese error, me parece, han incurrido dos estimables investigadores de la historia social puertorriqueña como son Juan Flores y Ricardo Campos, quienes en su trabajo “Migración y cultura nacional puertorriqueñas: perspectivas proletarias” —incluido en Puerto Rico: identidad nacional y clases sociales (Coloquio de Princeton), Ediciones Huracán, Rió Piedras, 1979—, oponen a la mitificada figura del prócer reaccionario José de Diego la figura también mitificada del destacado luchador e ideólogo proletario Ramón Romero Rosa.

Si Flores y Campos hubieran recordado que los santos tienen su lugar en la estera de la religión pero no en la de la política, no habrían callado el hecho de que Romero Rosa, después de prestarle eminentes servicios a la clase obrera puertorriqueña, acabó por ingresar en el Partido Unionista, que era, como todos sabemos, el partido de la clase adversaria.

Flores y Campos seguramente no carecen de los conocimientos necesarios para explicar este hecho, y por ello precisamente es de lamentar que su trabajo, muy atendible por lo demás, se resienta de cierto maniqueísmo que no favorece la justeza esencial de sus planteamientos).

La clase trabajadora puertorriqueña, por su parte, también acogió favorablemente la invasión norteamericana, pero por razones muy distintas de las que animaron en su momento a los hacendados.

En la llegada de los norteamericanos a Puerto Rico los trabajadores vieron la oportunidad de un ajuste de cuentas con la clase propietaria en todos los terrenos.

Y en el terreno cultural, que es el que nos ocupa ahora, ese ajuste de cuentas ha sido el motor principal de los cambios culturales operados en la sociedad puertorriqueña de 1898 hasta nuestros días.

La tantas veces denunciada penetración cultural norteamericana en Puerto Rico no deja de ser un hecho, y yo sería el último en negarlo.

Pero, por una parte, me niego a aceptar que esa penetración equivalga a una “transculturación”, es decir a una “norteamericanización” entendida como “despuertorriqeñanización” de nuestra sociedad en su conjunto; y, por otra parte estoy convencido de que las causas y las consecuencias de esa penetración sólo pueden entenderse cabalmente en el contexto de la lucha entre las “dos culturas” puertorriqueñas, que no es sino un aspecto de la lucha de clases en el seno de la sociedad nacional.

La llamada “norteamericanización” cultural de Puerto Rico ha tenido dos aspectos dialécticamente vinculados entre sí.

Por un lado, ha obedecido desde afuera a una política imperialista encaminada a integrar a la sociedad puertorriqueña —claro está que en condiciones de dependencia— al sistema capitalista norteamericano; pero, por otro lado ha respondido desde adentro a la lucha de las masas puertorriqueñas contra la hegemonía de la clase propietaria.

La producción cultural de esta clase bajo el régimen colonial español fue, por las razones que ya hemos explicado, una producción cultural de signo liberal-burgués; pero la nueva relación de fuerzas sociales bajo el régimen norteamericano obligó a la clase propietaria, marginada y expropiada en su mayor parte por el capitalismo norteamericano, a abandonar el liberalismo sostenido por su sector profesional y a luchar por la conservación de los valores culturales de su sector hacendado.

El telurismo característico de la literatura producida por la élite puertorriqueña en el siglo XX no responde, como todavía se enseña generalmente en los cursos de literatura puertorriqueña en la Universidad, a una desinteresada y lírica sensibilidad conmovida por las bellezas de nuestro paisaje tropical, sino a una añoranza muy concreta y muy histórica de la tierra perdida, y no de la tierra entendida como símbolo ni como metáfora, sino como medio de producción material cuya propiedad paso a manos extrañas.

En otras palabras: quienes ya no pudieron seguir “volteando la finca” a lomos del tradicional caballo, se dedicaron a hacerlo a lomos de una décima, un cuento o una novela.

Y estirando un poco (pero no demasiado) la metáfora, sustituyeron, con el mismo espíritu patriarcal de los “buenos tiempos”, a sus antiguos peones y agregados con sus nuevos lectores.

Lo que complica las cosas, sin embargo, es el hecho de que un sector importantísimo de los terratenientes en Puerto Rico a la llegada de los norteamericanos no estaba constituido por puertorriqueños sino por españoles, corsos, mallorquines, catalanes, etc.

Esos terratenientes eran vistos por las masas puertorriqueñas como lo que eran en realidad: como extranjeros y como explotadores.

Su mundo social y cultural era el que añoraban, idealizándolo hasta la mitificación, las tres protagonistas de Los soles truncos.

Y presentar ese mundo como el mundo de la “Puertorriqueñidad” enfrentado a la “adulteración” norteamericana, constituye no só1o una tergiversación flagrante de la realidad histórica, sino además, y ello es lo verdaderamente grave, una agresión a la Puertorriqueñidad de la masa popular cuyos antepasados (en muchos casos cercanos) vivieron en ese mundo como esclavos, como arrimados o como peones.

Entonces, así como sus valores culturales le sirvieron a la clase propietaria para resistir la “norteamericanización”, esa misma “norteamericanización” le ha servido a la masa popular para impugnar y desplazar los valores culturales de la clase propietaria.

Pero no sólo a la masa popular- y creo que esto es digno de especial señalamiento—, sino incluso a ciertos sectores muy importantes de la misma clase propietaria que han vivido oprimidos en el interior de su propia clase.

Pienso, sobre todo, en las mujeres.

¿A alguien se le ocurrirá negar que el actual movimiento de liberación femenina en Puerto Rico —esencialmente progresista y justo a despecho de todas sus posibles limitaciones— no es en grandísima medida un resultado de la “norteamericanización” de la sociedad puertorriqueña? El desconocimiento o el menosprecio de estas realidades ha tenido, entre otras, una consecuencia nefasta: la idea, sostenida y difundida por el independentismo tradicional, de que la independencia es necesaria para proteger y apuntalar una identidad cultural nacional que las masas puertorriqueñas nunca han sentido como su verdadera identidad.

¿Por que esos independentistas han sido acusados, una y otra vez, de querer “volver a los tiempos de España”? ¿Por qué los puertorriqueños pobres y los puertorriqueños negros han escaseado notoriamente en las filas del independentismo tradicional y han abundado, en cambio, en las del anexionismo populista? El independentismo tradicional suele responder a ésta última pregunta diciendo que los puertorriqueños negros partidarios de la anexión están “enajenados” por el régimen colonial.

El razonamiento es el siguiente: si los puertorriqueños negros aspiran a anexarse a una sociedad racista como la norteamericana, esa “aberración” sólo puede explicarse en términos de una enajenación.

Pero quienes así razonan ignoran u olvidan una realidad histórica elemental: que la experiencia racial de los puertorriqueños negros no se ha dado dentro de la sociedad norteamericana sino dentro de la sociedad puertorriqueña, es decir, que quienes los han discriminado racialmente en Puerto Rico no han sido los norteamericanos sino los puertorriqueños blancos, muchos de los cuales, además, se enorgullecen de su ascendencia extranjera: española, corsa, mallorquina, etc”.

Lo que un puertorriqueño negro, y un puertorriqueño pobre aunque sea blanco —y nadie ignora que la proporción de pobres entre los negros siempre ha sido muy superior a la proporción entre blancos–, entienden por “volver a los tiempos de España”, es volver a una sociedad en la que el sector blanco y propietario de la población siempre oprimió y despreció al sector no-blanco y no- propietario.

Pues, en efecto, ¿cuántos puertorriqueños negros o pobres podían participar, aunque sólo fuera como simples electores, en la vida política puertorriqueña en tiempos de España? Para ser elector, en aquellos tiempos, había que ser propietario o contribuyente, además de saber leer y escribir, ¿y cuántos puertorriqueños negros o pobres podían satisfacer esos requisitos? Y no digamos lo que le costaba a un negro llegar a ser dirigente político.

Barbosa, claro.

¿Y quién más? Pero, además, no era Barbosa a secas, sino el doctor Barbosa.

¿Y dónde se hizo médico Barbosa? No en Puerto Rico (donde España nunca permitió la fundación de una universidad), ni en la propia España (donde los puertorriqueños que estudiaban eran los hijos de los hacendados y los profesionales blancos), sino en los Estados Unidos, en Michigan por más señas, un estado norteño y de vieja tradición abolicionista, lo cual explica fácilmente muchas cosas que los independentistas tradicionales nunca han podido entender en relación con Barbosa y su anexionismo.

Pues bien: si el independentismo tradicional puertorriqueño en el siglo XX ha sido —en lo político, en lo social y en lo cultural— una ideología conservadora empeñada en la defensa de los valores de la vieja clase propietaria, ¿a santo de qué atribuir a una “enajenación” la falta de adhesión de las masas al independentismo? ¿Quiénes han sido y son, en realidad, los enajenados en un verdadero sentido histórico? Por lo que a la cultura popular atañe, hay que reconocer que ésta tampoco ha sido homogénea en su evolución histórica.

Durante el primer siglo de vida colonial y seguramente buena parte del segundo, la masa trabajadora, tanto en el campo como en los pueblos, estuvo concentrada en la región del literal y fue mayoritariamente negra y mulata, con preponderancia numérica de los esclavos sobre los libertos.

Más adelante esa proporción se invirtió y los negros y mulatos libres fueron más numerosos que los esclavos, hasta que la abolición, en 1873, liquidó formalmente el status social de estos últimos.

La cultura popular puertorriqueña primeriza fue, pues, fundamentalmente afroantillana.

El campesinado blanco que se constituyó más tarde, sobre todo el de la región montañosa, produjo una variante de la cultura popular que se desarrolló de manera relativamente autónoma hasta que el auge de la industria azucarera de la costa y la decadencia de la economía cafetalera de la montaña determinaron el desplazamiento de un considerable sector de la población de la “altura” a la “bajura”.

Lo que se dio de entonces en adelante fue la interacción de las dos vertientes de la cultura popular, pero con claro predominio de la vertiente afroantillana por razones demográficas, económicas y sociales.

Empero, la actitud conservadora asumida por la clase terrateniente marginada desnaturalizó esta realidad a través de su propia producción cultural, proclamando la cultura popular del campesinado blanco como la cultura popular por excelencia.

El ”jibarismo” literario de la élite no ha sido otra cosa, en el fondo, que la expresión de su propio prejuicio social y racial.

Y así, en el Puerto Rico de nuestros días, donde el jíbaro prácticamente ha dejado de existir como factor demográfico, económico y cultural de importancia, en tanto que el puertorriqueño mestizo y proletario es cada vez más el verdadero representante de la identidad popular, el mito de la “jibaridad” esencial del puertorriqueño sobrevive tercamente en la anacrónica producción cultural de la vieja élite conservadora y abierta o disimuladamente racista.

Así, pues, cada vez que los portavoces ideológicos de esa élite le han imputado “enajenación”, “inconsciencia” y “pérdida de identidad” a la masa popular puertorriqueña, lo que han hecho en realidad es exhibir su falta de confianza y su propia enajenación respecto de quienes son, disgústele a quien le disguste, la inmensa mayoría de los puertorriqueños.

Y han hecho otra cosa, igualmente negativa y contraproducente: han convencido a muchos extranjeros de buena voluntad y partidarios de nuestra independencia de que el pueblo puertorriqueño está siendo objeto de un “genocidio cultural”.

Víctima especialmente lamentable de esa propaganda “antimperialista”, que en rigurosa verdad no es sino el canto de cisne de una clase social moribunda, ha sido el notable poeta revolucionario cubano Nicolás Guillén, quien en su tan bien intencionada cuan mal informada “Canción puertorriqueña” ha difundido por el mundo la imagen de un pueblo culturalmente híbrido y esterilizado, incapaz de expresarse como no sea tartajeando una ridícula mezcla de inglés y español.

Todos los puertorriqueños, independentistas o no, saben que esa visión de la situación cultural del país no corresponde ni de lejos a la realidad.

Y hay tantas buenas razones de todo tipo para defender la independencia nacional de Puerto Rico, que resulta imperdonable fundar esa defensa en una falsa razón.

La buena razón cultural para luchar por la independencia consiste, a mi juicio, en que esta es absolutamente necesaria para proteger, orientar y asegurar el pleno desarrollo de la verdadera identidad nacional puertorriqueña: la identidad que tiene sus raíces en esa cultura popular que el independentismo —si en verdad aspira a representar la auténtica voluntad nacional de este país— está obligado a comprender y a hacer suya sin reservas ni reticencias nacidas de la desconfianza y el prejuicio.

Lo que est ocurriendo en el Puerto de nuestros días es el resquebrajamiento espectacular e irreparable del cuarto piso que el capitalismo tardío norteamericano y el populismo oportunista puertorriqueño le añadieron a la sociedad insular a partir de década de los cuarenta.

Vistas las cosas en lo que a mí me parece una justa perspectiva histórica, el evidente fracaso del llamado Estado Libre Asociado revela con perfecta claridad que el colonialismo norteamericano —después de haber propiciado, fundamentalmente para satisfacer necesidades del desarrollo expansionista de la metrópoli, una serie de transformaciones que determinaron una muy real modernización en la dependencia de la sociedad puertorriqueña— ya sólo es capaz de empujar a esa sociedad a un callejón sin salida y a un desquiciamiento general cuyos síntomas justamente alarmantes todos tenemos a la vista: desempleo y marginación masivos, dependencia desmoralizante de una falsa beneficencia extranjera, incremento incontrolable de una delincuencia y una criminalidad en gran medida importadas, despolitización e irresponsabilidad cívica inducidas por la demagogia institucionalizada y toda una cauda de males que ustedes conocen mejor que yo porque están viviéndolos cotidianamente.

Hablar de la bancarrota actual del régimen colonial no quiere decir, de ninguna manera, que este régimen haya sido “bueno” hasta hace poco y que sólo ahora empiece a ser “malo”.

Lo que estoy tratando de decir —y me interesa mucho que se entienda bien — es que los ochenta años de dominación norteamericana en Puerto Rico representan la historia de un proyecto económico y político cuya viabilidad inmediata en cada una de sus etapas pasadas fue real, pero que siempre estuvo condenado, como todo proyecto histórico fundado en la dependencia colonial, a desembocar a la larga en la inviabilidad que estamos viviendo ahora.

Esa inviabilidad del régimen colonial en todos los órdenes es precisamente lo que hace viable, por primera vez en nuestra historia, la independencia nacional.

Viable y, como acabo de decir, absolutamente necesaria.

Quienes estamos comprometidos desde dentro y desde fuera del país con un futuro socialista para Puerto Rico —y hablo, como ya deben de saberlo ustedes, de un socialismo democrático, pluralista e independiente, que es el único socialismo digno de llamarse tal, a diferencia del “socialismo” burocrático, monolítico y autoritario instituido en nombre de la clase obrera por una nueva clase dominante que sólo puedo definir como burguesía de Estado porque es la auténtica propietaria de los medios de producción a través de un aparato estatal inamovible y todopoderoso—, tenemos por delante una tarea que consiste, ni mas ni menos, en la reconstrucción de la sociedad puertorriqueña.

Mi conocida discrepancia con el independentismo tradicional a este respecto es la discrepancia entre dos concepciones del objetivo histórico de esa reconstrucción.

Yo no creo en reconstruir hacia atrás, hacia el pasado que nos legaron el colonialismo español y la vieja élite irrevocablemente condenada por la historia.

Creo en reconstruir hacia adelante, hacia un futuro como el que definían los mejores socialistas proletarios puertorriqueños de principios de siglo cuando postulaban una independencia nacional capaz de organizar al país en “una democracia industrial gobernada por los trabajadores”; hacia un futuro que, apoyándose en la tradición cultural de las masas populares, redescubra y rescate la caribeñidad esencial de nuestra identidad colectiva y comprenda de una vez por todas que el destino natural de Puerto Rico es el mismo de todos los demás pueblos, insulares y continentales, del Caribe.

En ese sentido, concibo las respectivas independencias nacionales de todos esos pueblos sólo como un prerrequisito, pero un prerrequisito indispensable, para el logro de una gran confederación que nos integre definitivamente en una justa y efectiva organización económica, política y cultural.

Sólo así podremos llegar a ocupar el lugar que por derecho nos corresponde dentro de la gran comunidad latinoamericana y mundial.

En lo económico, esto, lejos de constituir una aspiración utópica, se revela ya como una necesidad objetiva.

En lo político, responde a una tendencia histórica manifiesta: la liquidación de nuestro común pasado colonial mediante la instauración de regímenes populares y no-capitalistas.

Y en lo cultural, que es lo que nos ocupa ahora específicamente, es preciso que reconozcamos y asumamos una realidad que aun los más conscientes de nosotros hemos pasado por alto hasta ahora.

El hecho de que en el Caribe se hablen varios idiomas de origen europeo en lugar de uno solo, se ha considerado hasta ahora como un factor de desunión.

Y como factor de desunión han utilizado ese hecho, efectivamente, los imperialismos que han hablado a nuestro nombre.

Pero, ¿acaso debemos nosotros, los sojuzgados, ver ese hecho con la misma óptica que nuestros sojuzgadores? Por el contrario, debemos verlo como un hecho que nos acerca y nos une porque es un resultado de nuestra historia común.

La gran comunidad caribeña es una comunidad plurilingüe.

Eso es real e irreversible.

Pero eso, en lugar de fragmentamos y derrotarnos, debe enriquecernos y estimularnos.

Y consideradas así las cosas, sucede que, gracias a una de esas “astucias de la historia” de que hablan algunos filósofos, el imperialismo norteamericano, al imponernos a los puertorriqueños el dominio del inglés (¡sin hacernos perder el español, estimado Nicolás Guillén!), nos ha facilitado, claro está que sin proponérselo, el acercamiento a los pueblos hermanos angloparlantes del Caribe.

No hemos de saber inglés los puertorriqueños para suicidarnos culturalmente disolviéndonos en el seno turbulento de la Unión norteamericana —”el Norte revuelto y brutal que nos desprecia”, que decía Martí—, sino para integrarnos con mayor facilidad y ganancia en el rico mundo caribeño al que por imperativo histórico pertenecemos.

Cuando al fin seamos independientes dentro de la independencia caribeña mestiza, popular y democrática, no sólo podremos y deberemos apreciar y cuidar como es debido nuestro idioma nacional, que es el buen español de Puerto Rico, sino que podremos y deberemos instituir en nuestro sistema educativo la enseñanza del inglés y del francés, con especial énfasis en sus variantes criollas, no como idiomas imperiales sino como lenguas al servicio de nuestra descolonización definitiva.

.

 González, José Luis.

(1989).

El país de cuatro pisos y otros ensayos.

Río Piedras: Ediciones Huracán.

– Digitalizado por la profesora Sandra E.

Torres-Ortiz; para uso académico del curso de Literatura puertorriqueña II, Universidad Interamericana de Puerto Rico, Recinto de Barranquitas.

Marzo 2009.

..

Lea sobre José Luis González – https://www.google.com.pr/search?q=Jose+Luis+Gonzalez&rlz=1C1PCTG_enPR518PR519&oq=Jose+Luis+Gonzalez&aqs=chrome..69i57.8141j0j7&sourceid=chrome&es_sm=93&ie=UTF-8

 Lea el Libro La Anexión de Puerto Rico – https://mail.google.com/mail/u/0/?ui=2&ik=4162e8b4f3&view=att&th=1492fb783684dfde&attid=0.1&disp=inline&safe=1&zw

El Perfecto Idiota Colonialista

El Perfecto Idiota Colonialista

Para poder entender a nuestros amigos populares y de otras ideologías hay que leer el “MANUAL DEL PERFECTO IDIOTA LATINOAMERICANO”. En ese manual podemos encontrar algunas semejansas de lo que ocurre en Puerto Rico en el ambito político, económico y social. Veamos:

EL PENSAMIENTO DE ELLOS (PPD Y OTROS)

[El pensamiento político de nuestro perfecto idiota se parece a esos opulentos pucheros tropicales, donde uno encuentra lo que quiera, desde garbanzos y rodajas de plátano frito hasta plumas de loro. Si a este personaje pudiéramos tenderlo en el diván de un psicoanalista, descubriríamos en los pliegues más íntimos de su memoria las úlceras de algunos complejos y resentimientos sociales.]

EL MANUAL INDIRECTAMENTE NOS DESCRIBE EL ENTORNO SOCIAL DEL ELA

[Como la mayor parte del mundo político e intelectual latinoamericano, el perfecto idiota proviene de modestas clases medias, muy frecuentemente de origen provinciano y de alguna manera venidas a menos. Tal vez tuvo un abuelo próspero que se arruinó, una madre que enviudó temprano, un padre profesional, comerciante o funcionario estrujado por las dificultades cotidianas y añorando mejores tiempos de la familia. El medio de donde proviene está casi siempre marcado por fracturas sociales, propias de un mundo rural desaparecido y mal asentado en las nuevas realidades urbanas.]

SON SOÑADORES

[Nuestro perfecto idiota es también un soñador. Ciertamente no es un hombre de grandes disciplinas intelectuales, aunque en sus discursos haga frecuentes citas de Neruda, Vallejo o Rubén Darío y use palabras como telúrico, simbiosis, sinergia, programático y coyuntural. Sin embargo, donde mejor resonancia encuentra para sus ideas es en el mundo cultural de la izquierda, compuesto por catedráticos, indigenistas, folkloristas, sociólogos, artistas de vanguardia, autores de piezas y canciones de protesta y películas con mensaje. Con todos ellos se entiende muy bien. ]

PARADOJA SEMEJANTE A LO QUE OCURRE EN EL ELA

[A nuestro perfecto idiota del mundo cultural no le parece impugnable gestionar y recibir becas o subsidios de funcionarios o universidades norteamericanas, puesto que gracias a ellas puede, desde las entrañas mismas del monstruo imperialista, denunciar en libros, ensayos y conferencias el papel neocolonialista que cumplen no sólo los Chicago Boys o los economistas de Harvard, sino también personajes tales como el Pato Donald, el teniente Colombo o Alexis Carrington. En estos casos, el perfecto idiota latinoamericano se convierte en un astuto quintacolumnista que erosiona desde adentro los valores políticos y culturales del imperio. Nuestro amigo, pues, se mueve en un vasto universo a la vez político, económico y cultural, acude en apoyo de la otra y la idiotez se propaga prodigiosamente como expresión de una subcultura continental, cerrándonos el camino hacia la modernidad y el desarrollo. Teórico del tercermundismo, el perfecto idiota nos deja en ese Tercer Mundo de pobreza y de atraso con su vasto catálogo de dogmas entregados como verdades.]

SOLO ELIMINANDO EL ELA NOS ENCAMINAREMOS A LA MODERNIDAD, DESARROLLO Y PROGRESO. ¿PORQUE ES TAN DIFICIL DE ENTENDER ESO?

LA CITA A CONTINUACIÓN DESCRIBE LO QUE PASA EN EL PPD
(Solamente hay que cambiar la palabra “latinoamericano” y poner “populares”.)

“Los latinoamericanos no estamos satisfechos con lo que somos, pero a la vez no hemos podido ponernos de acuerdo sobre qué somos, ni sobre lo que queremos ser.” -Carlos Rangel-

ESTA OTRA CITA DESCRIBE COMO EL PPD Y OTRAS IDEOLOGIAS HAN ENSEÑADO A PENSAR A SU ELECTORADO

[“..somos pobres porque ellos son ricos, que la historia es una exitosa conspiración de malos contra buenos en la que aquéllos siempre ganan y nosotros siempre perdemos…”]

ASI LOGRAN CONSEGUIR VOTOS

SOMOS POBRES: LA CULPA ES DE ELLOS

ASI PIENSAN MUCHOS EN PUERTO RICO

[El subdesarrollo de los países pobres es el producto histórico del enriquecimiento de otros. En última instancia, nuestra pobreza se debe a la explotación de que somos víctimas por parte de los países ricos del planeta. Como ilustra esta frase, que podría pronunciar nuestro idiota, “la culpa de lo que nos pasa no es nunca nuestra. Siempre hay alguien, una empresa, un país, una persona, responsable de nuestra suerte”. Nos encanta ser ineptos con buena conciencia. Nos da placer morboso creernos víctimas de algún despojo.]

EN PUERTO RICO “Nadie está exento de sucumbir en algún momento de su vida a este género de idiotez.

EN PUERTO RICO “Practicamos un masoquismo imaginario, una fantasía del sufrimiento, porque nos encanta culpar a algún malvado de nuestras carencias”.

CUANDO MUCHOS DEJEN DE SER IDIOTAS, PUERTO RICO PODRA ALCANZAR EL PROGRESO.

Leyendo el Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano encontre varias similitudes con lo que hace el PPD, sus AMIGOS y la PRENSA en Puerto Rico y con los puertorriqueños para engañarlos y mentirles. Veamos:

QUÉ LINDA ES MI BANDERA

[“Es una expresión inventada para justificar el aislamiento de una nación con respecto a las otras”. Pero que en Puerto Rico los Populares y de otras ideologías la usan para justificar su patriotismo.)

NACIONALISMO

[Palabra, en algunos casos, de inseguridades políticas, disimulo; en otras, de perversos designios autoritarios, y mezcla, en muchos momentos, de ignorancias y complejos frente al poderoso y el rico, nuestro nacionalismo ha producido personajes fascinantes y monigotes grotescos, figuras señeras y oligofrénicos peligrosos,..] (Esto lo vemos en Puerto Rico, y que daño nos ha hecho)

ASI COMO LOS IDIOTAS DE LATINOAMERICA TIENEN AMIGOS QUE SE ENCARGAN DE PROPAGAR MENTIRAS Y EMBUSTES, EL PPD TAMBIEN LOS TIENE PARA PERPETUAR LA COLONIA CON MENTIRAS Y ENGAÑOS:

[Nuestro perfecto idiota no está solo. Tiene amigos. Amigos poderosos o influyentes en Estados Unidos y en Europa que toman las inepcias, las falacias, las interpretaciones, excusas y espejismos del idiota latinoamericano, las difunden en sus respectivos países y las devuelven a América Latina debidamente estampilladas por la conciencia universal. Parece increíble que mentiras truculentas, fabricadas en casa por ese rústico populista que es nuestro amigo el idiota, vengan desde los grandes centros de la cultura universal acompañadas, como los vinos, de un certificado de autenticidad. Pero así ocurre. Así ha ocurrido siempre con las fábulas nacidas en América Latina, tal vez desde los tiempos de Cristóbal Colón.]

LO ACONTINUACIÓN ES UNA SIMILITUD EXACTA DE LO QUE HACEN LOS AMIGOS DEL PPD: EL NUEVO DIA, PRIMERA HORA Y PERIODISTAS COLONIALISTAS.

¿Quiénes son esos amigos internacionales del perfecto idiota latinoamericano? ¿Otros idiotas? No, no lo son necesariamente, salvo cuando se refieren a nuestro continente, del cual suelen convertirse en voceros a través de informaciones, de editoriales de prensa, de reportajes escritos o televisados, de libros de ensayos, de pronunciamientos políticos o intervenciones diplomáticas. Pues entre ellos hay de todo. Periodistas, en primer término, y no exclusivamente de periódicos de izquierda que, por razones ideológicas, estuviesen fatalmente inclinados a compartir las mismas enajenaciones del perfecto idiota: también encuentran inexplicables espacios y licencias para insertar sus inefables bohenas en diarios tan respetables como Le Monde, The Times, El País, The New York Times o II Corriere della Sera. Hay, por otra parte, escritores, filósofos, sociólogos, políticos y diplomáticos cuya visión de América Latina es tan desatinada, tan ordinariamente pavimentada de estereotipos y de infundios, de deformaciones y peligrosas simplificaciones, como la que sesenta años atrás, en plena época brutal del estalinismo, tenían de la Unión Soviética, por ejemplo, tantos homólogos suyos. El mundo cambia, pero estos casos de daltonismo político se repiten incansablemente. Y sobre todo en lo que respecta a América Latina, convertida por obra de esta confabulación de idiotas en el paraíso de la desinformación. ¿Cómo explicar que gentes cultas y sin duda capaces de economizarse disparates cuando hablan de su propio país carezcan de toda perspicacia crítica cuando se trata del continente latinoamericano?

EL PPD ACTUA COMO EL PERFECTO IDIOTA LATINOAMERICANO. Y ESO LE ESTA HACIENDO MUCHO DAÑO A PUERTO RICO.

Lecturas Esenciales – (Lea El Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano)  Sobre Alvaro Vargas Llosa Sobre Maquiavelo adaptadp a Puerto Rico  Sobre Sun Tzu Sobre La Historia de los Partidos Políticos de Puerto Rico  Sobre Como Ganar Elecciones – Resumen del Pensamiento de Napolitan – Politics is Local  – Un Mensaje A García Principios de Guerra

RESUMEN Y LOS COMENTARIOS DEL LIBRO EL ARTE DE LA GUERRA ESCRITO POR SUN TZU HACE 2,500 AÑOS

RESUMEN Y LOS COMENTARIOS DEL LIBRO EL ARTE DE LA GUERRA ESCRITO POR SUN TZU HACE 2,500 AÑOS

En la Introducción del libro el Arte de la Guerra de Thomas Cleary, relata que una persona le preguntó a un antiguo médico chino, cuyos hermanos eran también médicos, sobre quién era el mejor médico, y le contestó:

El médico, cuya reputación era tal que su nombre llegó a convertirse en sinónimo de “ciencia médica” en China, respondió:

“Mi hermano mayor puede ver el espíritu de la enfermedad y eliminarlo antes de que cobra forma, de manera que su reputación no alcanza más allá de la puerta de la casa.

El segundo de mis hermanos cura la enfermedad cuando ya es extremadamente grave, así que su nombre no es conocido más allá del vecindario.

En cuanto a mí, perforo venas, receto pociones, y hago masajes de piel, de manera que, de vez en cuando, mi nombre llega a oídos de los nobles.”

Esto se aplica a Puerto Rico donde el Gobernador Pedro Rosselló es médico y ha sido el gobernador que más grandes obras ha realizado en nuestra historia en un cuatrienio. Porque ha entendido que hacían falta cambios fundamentales que eliminaran males presentes y evitaran los futuros.

En el proceso de gobernar se han producido conflictos y diferencias, por lo que es esencial acudir al escrito más prestigioso e influyente en cuanto a dirimir controversias y establecer estrategias: El Arte de la Guerra. No porque en Puerto Rico haya guerra armada, sino porque la política es una guerra de ideas y en su desarrollo necesita de las mejores estrategias.

En el estudio de este libro encontrarás las formas de evitar o minimizar los conflictos y las controversias. Porque los conflictos no permiten o limitan el trabajo arduo y coordinado. Porque para poder trabajar y realizar grandes obras, hay que atender a los negativos y destructivos (populares y sus aliados izquierdistas) que sólo saben criticar negativamente. La idea es lograr más con menos, ganar sin destruir, que el triunfo sea de todos.

El hombre debe hacer sus decisiones en forma objetiva y racional. Porque si se deja llevar por la emoción y la pasión comete graves errores. Si todos fuéramos racionales, el diálogo edificante y constructivo resolvería todos los problemas. Pero la naturaleza humana tiene ambas cualidades, y el germen de todos los conflictos es que algunos se dejan llevar por lo emocional, la codicia, la avaricia, el odio, el rencor y la envidia para actuar.

La paradoja de El Arte de la Guerra es que presenta los principios de la guerra para evitarla. Es una paradoja, pero altamente instructiva.

___________________

El Arte de la Guerra
Actualización Comentada del libro de Sun Tzu

Un resumen comentado del libro para ganar siempre con la menor lucha, conocerte y conocer al adversario, usado por los japoneses y otros países que se han desarrollado económica y socialmente en los últimos 30 años. Con enseñanzas utilizables en la vida diaria.

Para el Resumen del libro El Arte de la Guerra

Introducción al Arte de la Guerra

1. CRITERIOS ESTRATEGICOS

Este libro se supone fue leído por Nicolás Maquiavelo, Napoleón Bonaparte, Von Clausewits y otros estrategas políticos, los cuales aplicaron y actualizaron sus principios. El Arte de la Guerra es triunfar con la menor lucha, es ganar antes de la batalla, conocerte y conocer al adversario; buscar las diferencias y aquellas cosas en que aventajas al adversario. Es un libro que se estudia no sólo en las Academias Militares, sino para las estrategias comerciales y políticas.
Como Comisionado Residente y Comisionado Residente, Pedro Pierluissi no es un político tradicional, su único propósito, meta y fin de lograr el bienestar general de su Pueblo, las circunstancias lo han llevado a convertirse en gran estratega, por eso le recomendó leer y utilizar las enseñanzas del libro El Arte de la Guerra a todos sus asesores, ayudantes, oficiales y colaboradores.
Este es un ejercicio intelectual básico, con información utilizable en la vida diaria.

Algunos pensarán que puede ser leído por dirigentes populares y usarse en contra de la estadidad esencial para el bienestar de los puertorriqueños, pero la teoría es que si lo leen y se les motiva a aprender a pensar, se convertirán en estadistas, porque el 90% de los populares ya son pro-americanos y sólo el restante 10% son fanáticos anti-americanos.

Citas de Sun Tzu

All men can see tdhese tactics whereby I conquer, but what none can see is the strategy out of which victory is evolved.
Sun Tzu

All war is based on deception.
Sun Tzu

All war is deception.
Sun Tzu

All warfare is based on deception.
Sun Tzu

Be extremely subtle, even to the point of formlessness. Be extremely mysterious, even to the point of soundlessness. Thereby you can be the director of the opponent’s fate.
Sun Tzu

Can you imagine what I would do if I could do all I can?
Sun Tzu

Confront them with annihilation, and they will then survive; plunge them into a deadly situation, and they will then live. When people fall into danger, they are then able to strive for victory.
Sun Tzu

For them to perceive the advantage of defeating the enemy, they must also have their rewards.
Sun Tzu

For to win one hundred victories in one hundred battles is not the acme of skill. To subdue the enemy without fighting is the acme of skill.
Sun Tzu

A statue of Sun Tzuhttp://en.wikipedia.org/wiki/Sun_Tzu

He who is prudent and lies in wait for an enemy who is not, will be victorious.
Sun Tzu

He who knows when he can fight and when he cannot, will be victorious.
Sun Tzu

Hence that general is skilful in attack whose opponent does not know what to defend; and he is skilful in defense whose opponent does not know what to attack.
Sun Tzu

If ignorant both of your enemy and yourself, you are certain to be in peril.
Sun Tzu

If our soldiers are not overburdened with money, it is not because they have a distaste for riches; if their lives are not unduly long, it is not because they are disinclined to longevity.
Sun Tzu

If you are far from the enemy, make him believe you are near.
Sun Tzu

If you know the enemy and know yourself you need not fear the results of a hundred battles.
Sun Tzu

In the practical art of war, the best thing of all is to take the enemy’s country whole and intact; to shatter and destroy it is not so good.
Sun Tzu

Invincibility lies in the defence; the possibility of victory in the attack.
Sun Tzu

It is essential to seek out enemy agents who have come to conduct espionage against you and to bribe them to serve you. Give them instructions and care for them. Thus doubled agents are recruited and used.
Sun Tzu

It is only the enlightened ruler and the wise general who will use the highest intelligence of the army for the purposes of spying, and thereby they achieve great results.
Sun Tzu

Know thy self, know thy enemy. A thousand battles, a thousand victories.
Sun Tzu

Know your enemy and know yourself and you can fight a hundred battles without disaster.
Sun Tzu

Now the reason the enlightened prince and the wise general conquer the enemy whenever they move and their achievements surpass those of ordinary men is foreknowledge.
Sun Tzu

Of all those in the army close to the commander none is more intimate than the secret agent; of all rewards none more liberal than those given to secret agents; of all matters none is more confidential than those relating to secret operations.
Sun Tzu

Opportunities multiply as they are seized.
Sun Tzu

Pretend inferiority and encourage his arrogance.
Sun Tzu

Prohibit the taking of omens, and do away with superstitious doubts. Then, until death itself comes, no calamity need be feared.
Sun Tzu

Regard your soldiers as your children, and they will follow you into the deepest valleys; look on them as your own beloved sons, and they will stand by you even unto death.
Sun Tzu

Secret operations are essential in war; upon them the army relies to make its every move.
Sun Tzu

Strategy without tactics is the slowest route to victory. Tactics without strategy is the noise before defeat.
Sun Tzu

Supreme excellence consists in breaking the enemy’s resistance without fighting.
Sun Tzu

The enlightened ruler is heedful, and the good general full of caution.
Sun Tzu

The general who advances without coveting fame and retreats without fearing disgrace, whose only thought is to protect his country and do good service for his sovereign, is the jewel of the kingdom.
Sun Tzu

The general who wins the battle makes many calculations in his temple before the battle is fought. The general who loses makes but few calculations beforehand.
Sun Tzu

The good fighters of old first put themselves beyond the possibility of defeat, and then waited for an opportunity of defeating the enemy.
Sun Tzu

The opportunity to secure ourselves against defeat lies in our own hands, but the opportunity of defeating the enemy is provided by the enemy himself.
Sun Tzu

The quality of decision is like the well-timed swoop of a falcon which enables it to strike and destroy its victim.
Sun Tzu

The skilful employer of men will employ the wise man, the brave man, the covetous man, and the stupid man.
Sun Tzu

The supreme art of war is to subdue the enemy without fighting.
Sun Tzu

There has never been a protracted war from which a country has benefited.
Sun Tzu

There is no instance of a nation benefitting from prolonged warfare.
Sun Tzu

Thus it is that in war the victorious strategist only seeks battle after the victory has been won, whereas he who is destined to defeat first fights and afterwards looks for victory.
Sun Tzu

Thus, what is of supreme importance in war is to attack the enemy’s strategy.
Sun Tzu

To fight and conquer in all our battles is not supreme excellence; supreme excellence consists in breaking the enemy’s resistance without fighting.
Sun Tzu

To see victory only when it is within the ken of the common herd is not the acme of excellence.
Sun Tzu

Victorious warriors win first and then go to war, while defeated warriors go to war first and then seek to win.
Sun Tzu

When envoys are sent with compliments in their mouths, it is a sign that the enemy wishes for a truce.
Sun Tzu

You have to believe in yourself.
Sun Tzu

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Escritos sobre Estrategia Política – Importante Estudiarlos

RO PISOS – Por José Luis González

Cómo Ganar Elecciones – Napolitan

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Resumen del Arte de la Guerra – Sun Tzu

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El Perfecto Idiota Colonialista

Seminarios: UN MENSAJE A GARCIA

Creación del PNP – Indice

HISTORIA DE LOS PARTIDOS POLITICOS PUERTORRIQUEÑOS (1898-1956)

Tomo 2 – Historia Partidos Políticos PRSun Tzu

La Retranca del ELA

Los Protocolos De Los Sabios – Parodia Política

All Politics Is Local

Memorias del Amolao

“La Gran Potencia Del Caribe”

Actualización de Escritos y Libros

Cláusula Escondida del ELA Posesión y Territorio

Carl von Clausewitz – Wikipedia

Clausewitz, Karl von

Cómo Prepararte para un Discurso – Hablar en Público

Tácticas Militares(Estrategia)

Citizenship In The American Empire

Puerto Rico and the Promise of United States Citizenship: Struggles around Status in a New Empire, 1898-1917 – Parte II – By Samuel C. Erman

The Annexation of Santo Domingo – USA Congressional Debatesbarbosa-equality

William McKinley 1843–1901 y Listado de Publicaciones del Library of Congress

Get a FREE copy of George Washington’s Farewell Address:
http://www.thefederalistpapers.org/founders/washington/george-washingtons-farewell-address

Get a FREE copy of “The Life of Samuel Adams” by James K. Hosmer:Cavilaciones de una Estadista...
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